Calos Aguilar, el narrador del cuadrilátero
NANCY DE LA PEÑA
Uno, dos, tres, cuatro, cinco… Sin duda, el oficio de contador siempre estuvo en las venas de Carlos Aguilar. Al final, lo único que cambió en su vida, con el paso del tiempo, fue un despacho contable por el cuadrilátero, y la calculadora por la campana. Un giro que le permitió encontrar su verdadera vocación en el periodismo deportivo, en el que, con su peculiar estilo, ha logrado vencer, por decisión unánime, a los comentaristas que semana a semana lo acompañan en sus peculiares narraciones.
Carlos, a quien el apodo de ‘El Zar’ parece acomodarle bien, trabajó por primera vez en un despacho contable, y durante algunos años se dejó llevar por la idea de estudiar Medicina. Sin embargo, lo que más le llamaba la atención era el periodismo deportivo, el cual lo llevó a ingresar con inquietud a la carrera de Ciencias de la Comunicación, en la que, desde sus primeros semestres, buscó una oportunidad para realizar sus prácticas profesionales en los medios.
Así, su primera opción fue Imevisión, donde, en menos de lo que imaginaba, un día ya estaba colaborando en el área de deportes.
Una historia que se remonta 22 años atrás y va ligada a la fuente de investigación que mayores satisfacciones le ha otorgado: el boxeo, deporte en el que no solamente se ha convertido en un experto, sino también en un amante.
"Comencé como asistente; en una ocasión me encontré a David Faitelson, quien era el encargado de deportes en noticias, le pedí una oportunidad y desde ahí me quedé en el área, y desde que inicié como reportero, tenía la obligación de cubrir el boxeo, pero también debía ser multidiciplinario.
"Cuando uno empieza en los medios absorbe todo y la faceta de ser reportero es importante, porque abre un panorama muy grande para lo que sigue. Sé que faltan muchas cosas en mi carrera, pero tampoco creo que sea un turista de la comunicación. Me gusta tomar oportunidades importantes y ahora vivo el máximo reto en mi vida, ya que el boxeo ha tomado un camino importante, y seguramente vendrá una evolución. Es algo que me tiene muy contento”, comentó el narrador de ‘Box Azteca’.
PASIONES ENCONTRADAS
A lo largo de sus años de trabajo, Carlos ha tenido la oportunidad de seguir la trayectoría de grandes figuras del boxeo, como Juan Manuel Márquez, Érik Morales y Marco Antonio Barrera, entre otros, y aunque tiene mucho respeto por los peleadores mexicanos, Aguilar cuenta que también tiene una gran admiración por Manny Pacquiao; tanto, que tiene una mascota con su nombre.
"Manny es un ser diferente. Me ha dejado una gran enseñanza, ya que es un hombre agradecido con la vida y con la gente; sabe que se debe al mundo y me queda claro que él tiene una consideración hacia la gente. Es un boxeador que arriba del cuadrilátero es un demonio: rápido, fuerte y peligroso; pero abajo tiene una sonrisa con la que suelta todo. Ahora acepté que mis hijas tuvieran una mascota, con la únicacondición de que se llamara Manny.
"Alguna vez, Eduardo Lamazón me dijo que no me enamorara de los boxeadores, en el sentido de tener una amistad, porque cuando uno los ve perder, también sufre; pero a veces es inevitable, pues pasas varios días con ellos, conoces su preparación, visitas sus campamentos, los ves sufrir, comer y hasta odiar a su propia gente después de estar tres meses encerrados. Son gente especial que está dispuesta a dar la vida”, agregó.
Carlos se define como un hombre comprometido con el trabajo, lleno de satisfacciones y grandes experiencias, sin importar el número de viajes o la duración de ellos, siempre está al pie del cañón; pero admite que el más grande sacrificio es no poder pasar tanto tiempo con su más grande apoyo: su esposa y dos pequeñas hijas.
"Viajo demasiado. El año tiene 52 semanas y estoy fuera 40; me duele y pesa mucho no ver a mis hijas, aunque ahora, con tanta tecnología, puedes sentirte un poco más cerca o estar al tanto de muchas cosas; pero aún así, extraño sus pláticas, historias o aventuras, que son cosas que me fortalecen y me llena mucho.
"Por eso, cuando estoy en casa, trato de estar el mayor tiempo posible con ellas y jugamos, vemos películas o las acompaño a sus actividades escolares. "En ocasiones, uno apuesta todo porque nos apasiona esto, pero gracias a Dios no ha sucedido algo en mi familia que no me permita estar al cien con ellos; en una ocasión tuve que abandonar un viaje, pero no ha vuelto a suceder. Después de tanto viaje es muy grato estar en casa; es como tomar mi base”, expresó Aguilar, quien, a base de ganchos, se ha consolidado como referente del periodismo deportivo.
La vida en el cuadrilátero
En su niñez, Carlos practicó muchos deportes, como karate, beisbol y basquetbol; pero desde hace algún tiempo comenzó a practicar la disciplina que se ha convertido en parte de su vida cotidiana: el box.
"Desde 1999 empecé a hacer boxeo; me gusta y me ayuda. Estoy muy comprometido y dedico un buen tiempo a mis entrenamientos.
"He tenido la oportunidad de entrenar con Marco Antonio Barrera, Julio, Omar y Julio César Chávez, e incluso, ya me he aventado unos sparrings con Antonio Margarito; pero mi objetivo es poder hacer algo con Pacquiao”, declaró Aguilar, quien ha gozado de las instrucciones de varios ídolos del cuadrilátero, fortaleciendo más su vocación por los guantes.
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