México '86: Argentina elimina a Inglaterra de la mano de Dios
JAVIER CARMONA
El Estadio Azteca fue testigo de uno de los partidos más memorables en la historia de las Copas del Mundo. Fue el escenario donde vio cómo un futbolista en 90 minutos pasó de ser un mortal a un Dios. La mejor versión de Diego Armando Maradona se vio ante la selección de Inglaterra, en un partido donde no se podía fallar.
El diminuto jugador se había convertido en un auténtico dolor de cabeza para el Equipo de la Rosa, que a toda costa trataba de detener, situación que había sido bien ejecutada en la primera parte, donde el marcador no se movió. Vino el segundo tiempo, y con ello, un torbellino de emociones.
El ‘10’ de la albiceleste tomó el balón por el centro del campo, se quitó la marca y sirvió para Valdano, que se encontraba cerca de la media luna, pero un rival punteó el balón, el cual salió elevado a la altura del manchón de penalti, de donde Shilton intentó cortar la pelota con los puños; fue justo donde apareció la ‘mano de Dios’: Maradona se impulsó y, haciendo gala de la viveza, tocó el esférico con su mano izquierda para techar al portero y romper el cero de la pizarra.
Al argentino poco le importó tomar ventaja por la mala, pues salió disparado a festejar la anotación hacia las tribunas, mientras los ingleses se deshacían en reclamos con el árbitro central, el tunecino Ali Bennaceur.
Pero si algo podía eclipsar la trampa, sólo era una maravillosa jugada del propio Maradona. Y como si se tratara de un elegido de Dios, cuatro minutos más tarde Diego recibió la pelota en su mediocampo, se quitó a dos rivales para enfilarse hacia el arco inglés, dos adversarios más salieron en el camino, mismos que con un par de recortes fueron eliminados; el ‘10’ quedó frente a Shilton, a quien con un amague dejó sembrado y Diego rubricó la acción, al tiempo que caía al suelo. Fue la mejor anotación en un Mundial.
La moral de los ingleses estaba hecha trizas por la manera en que recibieron los dos tantos; sin embargo, no se rindieron, y al 81’ encontraron el gol del descuento gracias a un certero remate de cabeza de Lineker, su sexto en el torneo. Al final, Argentina se alzó con la victoria, con un Diego Maradona en plan grande, que en ese momento inscribió su nombre como el mejor jugador del mundo.