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Opinión

Christian Martinoli

Uno de los mejores cronistas deportivos en México, trabaja para TV Azteca y ha colaborado con RÉCORD desde 2010.

Historia sin fin

2019-09-03 | Christian Martinoli
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A Ricardo Peláez se le terminó la paciencia y en un acto de autocrítica debió quitar a quien más defendió durante meses.

Pedro Caixinha fue el último técnico azul en rasguñar la gloria en la Liga, pero no pudo mantener la credibilidad de su discurso ante un plantel al que desde hace rato le faltaba consistencia, juego y gol.

El portugués, en su momento, logró impregnar a su equipo de personalidad y carácter, y a diferencia de Boy y Jémez, que manejan un tema parecido, el lusitano logró tener consecución de resultados; el tema es que el día importante se olvidó de todo lo conseguido y se desbordó sin atacar en la Final perdida ante América.

Ser subcampeón con los cementeros no es un bálsamo ni mucho menos una renta adelantada, es un punto de inflexión en donde no hay vuelta atrás. Adelante sólo queda el título o todo será para abajo, así ganes Copas de todos colores, lo único que sirve a estas alturas, ante tanta desesperación, es la vuelta olímpica de Liga.

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Sin gol, el Cruz Azul o cualquier otro equipo con pretensiones no existe en el renglón del protagonismo y ahí es donde se fue diluyendo el equipo que perdió la esencia de un goleador y que vio diluida de a poco su antes casi inexpugnable defensa.

Caixinha perdió control de sus emociones, entró en distracciones que no le competían como entrenador de La Noria y el equipo se lo hizo saber partido tras partido.

Chispazos, solamente de eso vivió el Azul, después de perder la Final con el América. La ilusión del invencible pueblo celeste una vez más se fue esfumando al punto de colmarle la tolerancia y desde hace algunas fechas la grada pedía el desenlace que Peláez tuvo a bien finiquitar.

Hay varios días para tratar de cambiar la idea táctica con otro DT, los números todavía le pueden alcanzar para calificar; sin embargo, lo importante será saber si este grupo de futbolistas que cada semestre se refuerza con mayor intensidad, es capaz de mejorar personalmente su endeble presente, porque si bien el portugués los saturó con entrenamientos e información, la plantilla es también amplia responsable de otro torneo hasta el momento gris, como ya viene siendo más una costumbre que una excepción.