Adrian Newey, el cerebro atrás de Red Bull
SANDRA BECERRIL
No es un célebre piloto de Fórmula Uno ni es el más solicitado para firmar autógrafos, pero es de los pocos, muy pocos, que tienen un sueldo casi a la altura de los protagonistas de las grandes escuderías.
Su fama radica en diseñar monoplazas. Su nombre es Adrian Newey, el gran genio de la F1, el creador de los autos que han arrasado y dominado la máxima categoría del automovilismo mundial en los dos últimos años.
"Newey es un gran cerebro, un artista, es un tipo genial, y tal vez, como todos los genios, no es una persona fácil para trabajar con él porque demanda mucho”, comentó Jo Ramírez, quien fue coordinador de McLaren de 1984 a 2001 y donde trabajó con el ingeniero inglés, quien llegó al equipo en 1997.
Adrian Newey rompe con los esquemas de la F1 actual. Sus diseños son hechos a mano; sus indispensables materiales de trabajo son un restirador, lápiz y goma.
"Él no trabaja en computadora, todo lo diseña a mano, y de ahí, sus colaboradores toman sus dibujos y los ponen en la computadora, los hacen tridimensionales. Adrian lo hace todo como lo hacían antes los grandes diseñadores, es como él funciona, por eso también es un artista”, explicó Jo en entrevista.
En realidad, Newey es uno de esos tipos románticos del automovilismo, situación que influyó en su decisión de cambiar a McLaren, uno de los grandes de la F1, por Red Bull, un equipo pequeño con mucho por desarrollar y que, obvio, le ofreció un millonario contrato.
"Para suerte de ellos (Red Bull), Adrian estaba un poco desencantado con McLaren. Cuando se cambiaron a la nueva fábrica me comentó que era un lugar increíble, que era todo menos una fábrica de autos, que no tenía el sabor ni el alma de una fábrica de autos de carreras. En ese momento le llegó la oportunidad de Red Bull con un dineral increíble.
"Adrian ha trabajado en equipos pequeños que han evolucionado y han sido grandes, pero McLaren estaba volviéndose demasiado grande, estaba cambiando muy rápido y él no podía cambiar al mismo ritmo”, narró Ramírez, mexicano que en su paso por la F1 trabajó con Ayrton Senna y Alain Prost.
Newey se incorporó a Red Bull en 2006 y llevó a gente de su confianza, desarrolló y fabricó los mejores monoplazas.
Pero ¿cuál es el secreto de su éxito? Una razón radica en que es especialista en aerodinámica, el área clave para el destacado desempeño de los autos la F1 actual.
"Él más que nada cuida la aerodinámica y, desde luego, tiene la última palabra en el coche, pero si traes un auto diseñado por Adrian todo está unido. Todo es un flujo, todo funciona, todo está muy bien”.
Otro de los motivos es su extraordinaria capacidad natural para crear autos ganadores de Grandes Premios y Campeonatos.
"Adrian es afortunado de tener unas dotes excepcionales que lo hacen el mejor diseñador de F1. Es un tipo caro, pero te va a regresar lo que has pagado.
"Hoy día, en un deporte donde se maneja tanto dinero, no puedes ahorrar en lo que es lo más importante, es decir, en el auto, y para tener un auto bueno necesitas a un genio y Newey es un genio”.