Checo, por la confirmación en F1 durante 2012
CÉSAR HERRERA
El histórico regreso de México a la Fórmula Uno ha quedado atrás. En 2011, Sergio Pérez tuvo su primer contacto con la categoría reina, tras completar su camino por las categorías formadoras europeas. De la mano del equipo Sauber, Checo completó un aprendizaje exitoso, que incluyó un debut sorprendente (Australia), un choque de alto riesgo (Mónaco), un séptimo puesto (Gran Bretaña) y varias actuaciones de alta nota (sobre todo en Japón).
La misión para 2012 es la confirmación. Más que eso, el salto definitivo. La del ‘estirón’ y la del cambio de escudería. Pérez está calificado como uno de los talentos jóvenes más prometedores de la parrilla y, como tal, debe cumplir con las expectativas. Si Sergio quiere tener una carrera ascendente, está obligado a brillar este año.
Cierto; Checo es joven y todavía un piloto en formación, pero la F1 no espera. Menos cuando está en la mira de Ferrari como uno de los posibles reemplazos del cuestionado Felipe Massa para 2013. El propio Sergio conoce la situación y está listo para hacer su parte.
El panorama, por supuesto, no es sencillo. Primero, el mexicano tiene que establecer su liderazgo en Sauber y superar de manera definitiva al combativo Kamui Kobayashi –ojo, Sergio ya lo venció en 2011 en las sesiones de calificación, fundamentales en la evaluación interna de cada escudería–.
Después, Pérez debe imponerse en la dura batalla de la zona media de la parrilla contra rivales del mejor nivel, como Paul di Resta y Nico Hülkenberg, de Force India; y tercero, lograr actuaciones que llamen la atención del paddock, la prensa y de todo el mundo.