Daniel Elena, la mano derecha de Sebastien Loeb
JOSÉ MORENO
En el mundo del rallismo, no todo depende del piloto que corre a través de las pistas de nieve, asfalto o terracería.
Detrás de él, o más bien, a su lado derecho, existe un personaje que en muy pocas ocasiones recibe el crédito que merece. Una persona que necesita tener estudiadas cada una de las etapas de la competencia, que no tiene sobre él los reflectores pero que se siente a gusto por el tipo de trabajo que desempeña.
Este hombre es el copiloto y, sin lugar a dudas, el famoso de ellos debe ser Daniel Elena, copiloto del ocho veces Campeón del Mundo, Sébastien Loeb.
Monegasco de nacimiento, cuenta que a los seis años comenzó a ser fanático del automovilismo viendo por televisión el Gran Premio de Mónaco. Hacia 1992, comenzó a correr en diversos campeonatos a nivel regional, siempre como copiloto.
Su trabajo no es fácil. Elena explica que debe estudiar cada unas de las rutas en las que se compiten mediante mapas, estar al pendiente de los tiempos que se realizan, trabajar en las notas sobre el automóvil, el resto de los rivales, además de saber de mecánica.
"Yo empecé a correr al lado de Sébastien en 1998. Cuando el equipo de Citroen lo buscó por ser el piloto más rápido, se decidió que yo sería su copiloto y desde entonces no dejado de estar a su lado”, comentó Elena, al terminar su recorrido del día en el Rally de México.
Más allá de ser una dupla de trabajo, confirma que Loeb no es sólo su compañero, es su amigo, lo cual ha sido parte fundamental para su tremendo éxito. "Ya llevo casi 15 años trabajando con él No sólo soy sus ojos o su voz durante las carreras, somos amigos y eso es de las cosas más importantes para mí”, indica.
Tras llegar a León para practicarle el servicio a su auto, Loeb es rápidamente es acechado por cámaras y micrófonos, mientras que Elena platica con los mecánicos sin llamar la atención. "Para mí es muy bueno, mientras él da entrevistas y tarda tiempo ahí yo tomo mi descanso y me relajo”, contesta con una gran sonrisa.