Los momentos imborrables de Carlos Reinoso y el América
GILBERTO VARGAS
Fue la primera gran contratación del recientemente fallecido Francisco Hernández y seguramente la mejor. Carlos Reinoso ha protagonizado diversos capítulos imborrables en la historia del América, club para el que aportó grandes goles y su brillantez como estratega que hizo volar a las Águilas.
El chileno llegó al futbol nacional para el Torneo México 1970 donde jugó en 24 de los 28 partidos y en 1970-71 fue donde comenzó su despegue hasta convertirse en un ídolo.
Nace la leyenda
En la campaña 1970-71 el América logró su segundo título liguero en la época profesional y en mucho esta conquista se debió al talento, entre otros de Reinoso, aunque los Cremas contaban con una pléyade de figuras como Roberto Hodge, Enrique Borja, Roberto Rodríguez, entre otros, todos dirigidos desde la banca por el considerado padre futbolístico del sudamericano, José Antonio Roca.
De hecho, muchos se acuerdan de que el chileno ponía los pases y el Cyrano de las canchas, los goles.
Por primera ocasión el título se resolvió en una Liguilla y por cosas del destino a Reinoso le tocó anotar el primer gol en la historia de las Fiestas Grandes, esto al hacer el 1-0 parcial ante el Toluca en el partido de Vuelta de la Final al minuto 12. Luego Horacio López Salgado dejaría el 2-0 definitivo en el global.
En esa campaña Carlos anotó nueve goles, ocho de ellos en la temporada regular y jugó en los 36 partidos, incluidos los dos de la Liguilla.
La segunda Liga ganada
Para la temporada 1975-76 el Míster ya no estaba en el timón del equipo de Coapa, había llegado su amigo Raúl Cárdenas a sucederlo, así como había otras caras en el plantel, principalmente las de Antonio de la Torre, Hugo Enrique Kiese, Alcindo da Freitas, Miguel Ángel Cornero y varios más.
Nuevamente, los Canarios fueron superlíderes de la competencia y en la Liguilla lograron algo histórico, coronarse sin permitir gol en contra.
El América se enfrentó a la U de G, de Jair, Nené, Roberto da Silva, entre otros y definió la serie desde la Ida en el Estadio Jalisco con una victoria por 3-0, recordándose el gol de rabona del chileno, quien tomó delante de medio campo un balón, se llevó la tibia marca de Da Silva, recortó a Ignacio Calderón y tiró el magnífico remate en el tercer tanto de la noche.
Al domingo siguiente, los de Coapa se impusieron 1-0 con un soberbio gol de Kiese que dejó el global 4-0 para los Cremas.
Dejó a Gatti como estatua
Era la Final de la Copa Interamericana de 1977, pero que por la logística de aquella época se disputó un año después.
El Boca Juniors había ganado en la Ida por 3-0 en La Bombonera, y en la Vuelta en el Azteca, el América se impuso 1-0 con tanto de Kiese.
Por los criterios de la época se tuvieron que ir a un partido de desempate, manteniéndose como sede al Coloso de Santa Úrsula.
El 14 de abril de 1978, Boca abrió el marcador en el duelo de desempate con gol de Daniel Pavón y más adelante José de Jesús Aceves empató con un bombazo y el partido se fue a tiempo extra.
El tiempo se acababa cuando llegó un tiro libre que Kiese se aprestaba a cobrar, llegó Reinoso a pedirle el balón para ejecutar él.
Carlos convirtió ahí uno de sus goles más memorables, ya que metió un chanflazo que dejó parado a Hugo Orlando Gatti, quien literalmente le hizo al ‘Loco’ con ese envío.
Así el América ganó por 2-1 y se llevó por primera vez la Copa Interamericana, que no había ganado club mexicano alguno hasta ese momento.
La inolvidable 1982-83
No se coronó su equipo pero muchos aficionados no olvidan el futbol desplegado por aquel América. A mediados de 1981 llegó el cambio de imagen, uniforme y de mote, bueno hasta apareció su actual himno.
De hecho en ese mismo año pero ya casi al final de la campaña 1980-81, había concluido el segundo ciclo del Míster Roca al frente del equipo y en su lugar llegó un nuevo técnico, Reinoso, quien acabó esa campaña e inició un ciclo brillante en el banquillo de Coapa.
En la 1981-82, que incluyó el 5-0 al Cruz Azul, fueron sublíderes generales y eliminados por los Tigres en Semifinales pero en 1982-83 llegó el verdadero vuelo de las Águilas que terminó como pocos se imaginaban.
El América impuso récord de puntos (61) y victorias (26), además de contar con el monarca de goleo individual, Norberto Outes.
Ya en las Semifinales parecía que tenían todo para meterse a la Final tras haber ganado en la Ida 2-1 al Guadalajara, sin embargo, entre el pésimo arbitraje de Edgardo Codesal, las patadas del Rebaño Sagrado y la falta de serenidad de los americanistas, la visita se impuso por 3-0 ganó la serie 4-2 y convirtió al América en el Campeón sin corona más famoso de la historia de las Liguillas.
Llega la revancha y el único título del Maestro
Al año siguiente los de Coapa volvieron a ser superlíderes pero no con los impresionantes números de la campaña anterior, aunque ahora sí, accedieron a la última ronda de la Fiesta Grande y en ella se midieron ni más ni menos que al Guadalajara.
En la Ida igualaron 2-2 en un partido que inició con una larga demora producto de un torrencial aguacero. Las Águilas ganaban 2-0 pero los De la Torre, Eduardo y Néstor igualaron 2-2.
Para la Vuelta del 10 de junio de 1984, las cosas se le pusieron feas a los americanistas, ya que jugando con 10 hombres hubo un penalti a favor del Rebaño, pero Héctor Miguel Zelada se lo detuvo a Eduardo Cisneros. Llegó el medio tiempo y Reinoso movió sus piezas.
Gran figura en el complemento fue Daniel Brailovsky, quien participó en los tres goles del local que se puso arriba otra vez por 2-0, Fernando Quirarte acortó 2-1 con otro penalti y en el último minuto ya cuando el sonido local había dado salida a los acordes y notas del himno americanista de Carlos Blanco, apareció Javier Aguirre para dejar el 3-1 definitivo, 5-3 en el acumulado y darle su única corona al maestro como técnico hasta hoy.
Ya avanzada la campaña 1984-85, el chileno fue destituido.
Nada nuevo en la segunda etapa
La segunda era de Reinoso en el timón americanista duró un año esto en los dos torneos cortos de 1998, destacándose que al chileno le tocó guiar al equipo en su primera participación en la Copa Libertadores.
Los de Coapa ingresaron a la ronda de Octavos de Final donde los despachó el River Plate dándose una anécdota inolvidable.
Tras empatar 1-1 en la Ida en el Azteca, el América viajó a Buenos Aires, llegó al Monumental Antonio V. Liberti, junto a los locales, pero el partido no se pudo disputar, ya que el árbitro brasileño Marcio Rezende junto a sus acompañantes no llegó a Núñez.
Una semana después se realizó la Vuelta ya con Rezende en la cancha y el River se impuso 1-0 con gol de Santiago Solari y ganó la serie por 2-1 global.
En el Verano 1998, las Águilas fueron eliminadas por el Toluca en la semifinal y en el Invierno 1998 no claisificaron para concluir la segunda época de Reinoso, quien hoy inició su tercer etapa al frente del América.