Newey-Vettel, una dupla indomable
CÉSAR HERRERA
En sus primeros cuatro años de vida (2006-08), Red Bull consiguió tres podios (terceros lugares). En las siguientes tres temporadas (2009-11) ha ganado 21 Grandes Premios. La explosión de los ‘toros rojos’ en la F1 está ligada al trabajo de Adrian Newey, que en 2011 perfeccionó al Campeón RB6 en un auto mucho más poderoso y dominante, el RB7.
Por supuesto, Sebastian Vettel es el otro factor determinante. La construcción de autos ganadores por parte de Red Bull coincidió atinadamente con la llegada del ‘chico maravilla’ al equipo anglo-austriaco. Vale recordar que ‘Seb’ dio un triunfo a Toro Rosso, en 2008, incluso antes que a Red Bull, un año después.
Newey sólo ha sido superado por Ross Brawn. Hace 11 años, después de que Newey y McLaren hicieron Bicampeón Mundial a Mika Hakkinen, Brawn, Ferrari y Michael Schumacher formaron una alineación invencible. Y hace dos años, cuando el RB5 fue el primer auto capaz de lograr triunfos para Red Bull, tuvo que conformarse con tener adelante el Brawn GP de Jenson Button.
Desde el año pasado, Newey ganó la partida. El RB6 era el mejor bólido de la parrilla, pero la lucha interna de Vettel y Mark Webber puso en riesgo la consecución del Mundial de Pilotos, que no el de Constructores. Este año, no hay riesgo. Con Sebastian ganando de manera sobrada y Mark en un rol de ‘segundo a bordo’, los dos Campeonatos de la F1 son inminentes.
El pasado fin de semana, en Valencia, Red Bull dio la más clara exhibición de su poder. La Federación Internacional de Automovilismo (FIA) prohibió el ‘mapeo’ de motores entre la calificación y la carrera, en un intento claro de frenar la apabullante consecución de Poles a los ‘toros rojos’. No sirvió de nada, Vettel logró la Posición de Privilegio y ganó el Gran Premio de Europa.
Dentro de dos semanas, en Silverstone, Red Bull enfrenta otro reto, la prohibición de los difusores soplados –que permiten un flujo continuo de aire en la zona baja del auto, aun cuando no se pisa el acelerador–. Mientras Vettel y Newey ni se inmutan, el resto de los equipos ve con temor lo inevitable, a los Red Bull no hay forma de vencerlos.