¡Qué malos son los árbitros de Concacaf!
El árbitro de El Salvador contra México se perdió desde la expulsión de Jacobo, en la cual se equivocó, y el partido se volvió una cacería de patadas.
Hay un penal sobre Jiménez que no sancionó; a Chucky Lozano le pegaron cinco veces y salió amonestado. A los que tenía que expulsar se quedaron en la cancha.
La calificación de faltas fue pésima, el control fue inexistente y técnicamente peor que un amateur. Lo rescatable fue la expulsión de Araujo.