River Plate consiguió agónico empate en la Copa Sudamericana
El River Plate volvió a apelar a su mística copera para rescatar un empate agónico 1-1 frente a Red Bull Bragantino en el Estadio Monumental, en un duelo que parecía escaparse hasta el último suspiro. Con un equipo alternativo y la mente puesta en la final ante Belgrano, el conjunto dirigido por Eduardo Coudet encontró en los juveniles la respuesta para mantenerse con vida y quedar a un paso de los Octavos de Final de la Copa Sudamericana.
¿Cómo fue el empate de River?
La noche estuvo atravesada por la ansiedad de lo que viene. Desde las tribunas, las más de 85 mil almas presentes dejaron en claro cuál es la prioridad: el título local. Los cánticos apuntaron directamente a la final del Apertura, generando un clima particular en el que el partido ante Bragantino parecía, por momentos, un trámite secundario. Sin embargo, el equipo necesitaba sumar y terminó cumpliendo, aunque con sufrimiento.
Con una alineación repleta de suplentes, River mostró desde el inicio las dificultades propias de un equipo sin rodaje. Faltaron conexiones, fluidez y peso ofensivo. Aun así, los más jóvenes tomaron la responsabilidad. Ulises Giménez y Facundo González, improvisados en los laterales, ofrecieron profundidad y actitud en un contexto complejo, siendo de lo poco rescatable en una estructura desordenada.
El premio a la insistencia juvenil llegó sobre el final. Lautaro Pereyra, con apenas un puñado de partidos en Primera División, apareció en el momento justo para marcar el 1-1 y desatar el alivio en el Monumental. Su gol no solo rescató un punto, sino que sostuvo la ilusión internacional de un equipo que parecía resignado.
Desde el banco también hubo respuestas. Lucas Silva aportó dinámica en el mediocampo y se produjo el debut de Jonathan Spiff, delantero que empieza a asomar como alternativa a futuro. Una vez más, los pibes le salvaron la noche a un River que evidenció la falta de variantes confiables entre sus habituales relevos.
El regreso de Armani
En medio de un equipo lleno de dudas, la figura de Franco Armani volvió a sobresalir. Tras 87 días de ausencia por lesión, el arquero regresó a los 39 años y dejó en claro que su jerarquía sigue intacta. Más allá de la lógica falta de ritmo, transmitió seguridad y respondió cuando el equipo más lo necesitaba.
Su actuación contrastó con el nivel de otros referentes. Germán Pezzella continúa lejos de su mejor versión tras su lesión, mientras que Paulo Díaz evidenció falta de ritmo. En el mediocampo, Maximiliano Meza tampoco logró marcar diferencia, y nombres como Kevin Castaño o Giuliano Galoppo siguen sin consolidarse.
River dejó una sensación clara: hoy parece depender de un núcleo reducido de futbolistas. El resto, entre suplentes y alternativas, no logra sostener el nivel competitivo necesario. Esa fragilidad quedó expuesta ante Bragantino, incluso con el empuje final que permitió rescatar el empate.
Aun así, el resultado mantiene al equipo bien posicionado. Con un empate ante Blooming en la última jornada, River asegurará su lugar en los octavos de final de la Sudamericana. Mientras tanto, todas las miradas apuntan a Córdoba, donde el “Millonario” buscará el título. Porque si algo dejó claro el Monumental, es que el verdadero partido está por venir.