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Opinión

Christian Martinoli

Uno de los mejores cronistas deportivos en México, trabaja para TV Azteca y ha colaborado con RÉCORD desde 2010.

El nuevo refugio

2020-02-14 | Christian Martinoli
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La Liga MX comienza a tener un fuerte competidor en la zona de fichajes como lo es la MLS de los Estados Unidos y Canadá.

Aunque muchos todavía pensamos que en México el nivel competitivo del torneo es superior al del vecino incómodo reflejado de forma constante en enfrentamientos directos dentro de la 'fastuosa' Concachampions; tampoco se puede negar que ha existido un crecimiento real por aquellos lares; obviamente, cuando empiezas de cero todo es crecimiento, mientras que cuando tienes establecido un torneo profesional desde hace casi 80 años, como el mexicano, el índice de crecimiento es minúsculo. 

Contra el dinero del primer mundo siempre será imposible pelear, sobre todo cuando se tiene un país que prácticamente estandariza niveles de vida y seguridad en cada una de sus ciudades participantes. Ni hablar de instalaciones deportivas y facilidades en general para practicar el futbol. Si bien es cierto que en México cada vez existen infraestructuras corporativas más adecuadas para que los jugadores lleven a cabo su profesión con los más altos estándares de calidad, todavía hay distancias graves entre clubes, evento que no sucede en los Estados Unidos. 

El sueldo promedio de un futbolista, digámoslo común, sigue siendo superior en nuestro país; sin embargo, el derroche que realizan las escuadras del norte hacia sus estrellas es ya inalcanzable para la Liga MX (y eso que México es por mucho el país que más le paga a los jugadores en Latinoamérica). 

Es ahí donde la MX comienza a sentir la respiración de la MLS, con una especie de 'fuga de talentos' que ya prefieren elegir allá que acá cuando se trata de seguir su carrera futbolística, sin importar el nivel.

Ante la cada vez más difícil opción de volver a torneos de Conmebol, el máximo nivel futbolístico al que aspiran los clubes mexicanos, desde la Federación vienen haciendo migas con sus pares del otro lado del río Bravo para estrechar relaciones deportivas que suenan por supuesto más a negocio que a beneficio deportivo. 

La no llegada a México por parte de Carlos Vela y Javier Hernández, así como las salidas de Alan Pulido y ahora Rodolfo Pizarro, desnudan una realidad cada vez más fuerte, porque los jugadores buscan más dinero, tranquilidad y menos presión mediática en un país que no tiene al futbol como su máxima pasión deportiva. 

La ecuación para el futbolista es ideal, independientemente de sus verdaderas aspiraciones dentro del campo, porque en el caso de Pizarro, muchos pensaban que su juego era para probarse en Europa, pero como dijo la directiva de Monterrey: “nunca hubo una oferta concreta por él”, entonces el futbolista fue seducido por lo que ofrece Miami dentro de una franquicia nueva en donde todo lo que hagas será noticia y con la supuesta promesa del dueño de dejarlo viajar a Europa si por fin la oferta llega. 

En estricto sentido, Pizarro se fue como tricampeón de Liga y entonces decidió asegurar su futuro económico, quizá en el papel, arriesgando el nivel competitivo. Muchos en su trabajo posiblemente harían lo mismo si les aterrizara una oferta con semejante cantidad de ceros. 

Es difícil resistirse al dinero y la playa. Veremos en qué termina su caso, el hecho puntual es que en México todavía se sigue jugando mejor que en la MLS, eso seguirá así hasta que los dólares nos alcancen y, por qué no, nos rebasen dinamitando a la Liga MX desnutriéndola de sus 'estrellas' como de a poco está sucediendo.