A 73 días: En México 1986, Argentina hizo de las instalaciones de Coapa del América su búnker hacia el título; la cábala fue enfrentar a la reserva de las Águilas
Antes de que arrancara la Copa del Mundo de la FIFA México 1986, la Selección de Argentina ya estaba instalada en territorio mexicano, afinando cada detalle de lo que terminaría siendo una historia legendaria.
El equipo liderado por Diego Armando Maradona encontró su lugar ideal en las instalaciones del América, que se convirtieron en su auténtico “búnker”.
Ahí, lejos de la presión, con entrenamientos intensos y máxima concentración, comenzó a construirse el camino hacia la gloria.
La cábala inesperada: enfrentar a la reserva del América
Pero no todo fue táctica y preparación física. También hubo lugar para las cábalas.
En esos días previos al torneo, Argentina disputó un amistoso muy peculiar: un partido ante la reserva del América. Un duelo que, en el papel, parecía intrascendente, pero que terminó convirtiéndose en parte del ritual.
Porque dentro del futbol, esas pequeñas tradiciones pesan. Y muchas veces, los equipos campeones se aferran a ellas.
Ese encuentro quedó marcado como uno de los momentos más curiosos de la preparación albiceleste. Un ensayo sin reflectores, pero con significado.
De la preparación al título mundial
Lo que vino después ya es historia pura.
Argentina no solo ganó el Mundial de 1986, sino que fue uno que marcó la historia del futbol para siempre.
Con un Diego Armando Maradona en estado de gracia, firmando actuaciones eternas como ante Inglaterra en el entonces llamado Estadio Azteca, la albiceleste levantó la Copa del Mundo y escribió uno de los capítulos más icónicos en la historia del futbol.
Aunque los reflectores se los llevan los goles, las jugadas y los títulos, todo comenzó mucho antes.
En una cancha de entrenamiento. En un partido sin cámaras y en una cábala que pocos olvidan.