Alexia Putellas cierra su historia dejando una vara inalcanzable
Saber irse a tiempo es un arte, pero despedirte después de levantar la Champions League y posar en el césped rodeada de 38 trofeos es una demostración de poderío que muy pocos atletas en la historia pueden presumir. La imagen de Alexia Putellas diciendo adiós al equipo de su vida le está dando la vuelta al mundo, y con justa razón. La capitana del FC Barcelona acaba de cerrar un ciclo de 14 temporadas dejando una huella imborrable, confirmando que su nombre ya está escrito en la mesa de los más grandes referentes del deporte mundial.
Hablemos de jerarquía real. Ganarlo absolutamente todo (Liga, Copa de la Reina, Supercopa, Copa Catalunya y Champions League) requiere un nivel de consistencia que raya en la locura. Alexia llegó al club cuando el equipo femenil jugaba prácticamente en el anonimato y se va habiendo llenado el Camp Nou, con dos Balones de Oro bajo el brazo y la cinta de capitana bien puesta. Ver la cantidad de copas alineadas en su despedida te vuela la cabeza; es el resumen visual de una jugadora que se dedicó a triturar récords y a cargar con el peso de una institución gigante sobre sus hombros.
Por ahí leí comentarios comparando su despedida con la de Messi, insinuando que así debió irse el argentino. Y sí, el Barça por fin le atinó a darle una salida digna a una de sus máximas figuras, pero hagamos a un lado las comparaciones. Alexia talló su propio imperio a base de goles, asistencias y un liderazgo indiscutible frente a las adversidades, incluyendo esa lesión de rodilla que amenazó con frenarla. Ella regresó, peleó su lugar y se va por la puerta grande.
El futbol femenil ya tiene a sus propias leyendas absolutas y toca darles su lugar sin tener que medirlas con la vara del fútbol varonil. Putellas construyó un reinado impecable. Quien voltee a ver esa foto de despedida y no entienda la magnitud de lo que esta mujer logró en Barcelona, de plano no entiende nada de grandeza deportiva.
Resulta urgente valorar las trayectorias legendarias mientras están sucediendo. Mi postura es firme: el legado de Alexia Putellas trasciende los 38 títulos; es una cátedra de cómo defender un escudo hasta convertirte en el símbolo máximo de un club. La grandeza se firma en la cancha, y ella dejó el guión escrito para las próximas generaciones.
¡Abramos cancha!