América empata ante Toluca y frena su racha ganadora en casa
JAVIER CARMONA
El América se olvidó de ganar en casa. Las Águilas de Álvaro Galindo no pudieron hilar su onceavo triunfo en el Azteca, luego de que apenas empataron a un gol ante un Toluca que se quedó a nada de hacer la diablura y llevarse la victoria. Y es que a estas Águilas les urge que regrese Miguel Herrera junto con sus diez seleccionados.
El Diablo se apareció desde el arranque del partido, dispuesto a cortar la racha de diez duelos con victoria de los azulcremas. Los de Coapa sufrieron demás con los escarlatas, y no era para menos, pues enfrente tenían al mejor visitante de la campaña.
Las mejores opciones al arranque del partido se presentaron para las Águilas, que carecieron de ese delantero ';matón'; para tomar la ventaja. Y aunque los escarlatas fueron cautos, su pegada era peligrosa, así que cada uno de sus intentos lucía poderoso.
El campeón de goleo, Pablo Velázquez, sólo dio un chispazo en todo el partido, pero con ese bastó para que se generara la ocasión de gol que puso en ventaja a los rojos. Y es que en la recta final del primer tiempo, el guaraní tiró una ';vaselina'; que el meta González, exigiéndose al máximo, mandó a córner.
Acto seguido, apareció Paulo Da Silva para hacer la diablura: tras el tiro de esquina, el capitán escarlata se elevó y metió un cabezazo picado que desató la euforia y que puso a tambalear el invicto de los capitalinos en casa.
ASÍ LO VIVIMOS
Lo mejor que pudo pasar para el América fue irse al descanso para ordenar sus ideas, luego de que habían perdido la brújula de cara al arco rival. Y fue en el complemento cuando las Águilas recordaron el camino al gol.
El Toluca se asentó, cedió las acciones del partido en busca de un contragolpe que le permitiera finiquitar el encuentro. Y a nada se quedaron de cristalizarlo, pues Isacc Brizuela se enfiló solo a la portería rival y sacó un tiro raso que de manera dramática pegó en la base del poste derecho.
El estratega interno de las Águilas, Álvaro Galindo, hizo algunos cambios ofensivos en busca de evitar la catástrofe. Un desempolvado Hobbit Bermúdez, que pasó sin pena ni gloria, cedió su lugar al juvenil Gil Cordero, quien en su primer desborde mandó un centro que quedó suelto dentro del área chica, para que apareciera Narciso Mina y empujara la pelota al fondo de la red y terminar con la sequía goleadora que acechaba a los capitalinos.
El partido se abrió y cualquiera de los dos pudo llevarse la victoria. Y aunque los americanistas estuvieron más cerca del triunfo, la anotación no llegó para ninguno, así que terminaron por repartir puntos y sellar esta fase regular.
Las Águilas, con 37 unidades, se afianzaron en la primera posición, mientras que los Diablos Rojos hicieron los propio con 27 puntos; sin embargo, esto es pasado, pues ambos deberán enfocar sus energías en la Liguilla, donde las Águilas van por la conquista del Bicampeonato.