¡Gracias Totales! Soda Stereo “revive” a Cerati entre retraso, pelea, nostalgia y euforia
La primera fecha de Soda Stereo en la Ciudad de México, como parte de la gira ‘Ecos’, no solo rompió expectativas, sino que también provocó una montaña rusa de emociones entre los asistentes, quienes pasaron de la desesperación por un retraso de más de dos horas a la euforia total al ver “regresar” a Gustavo Cerati en el escenario a través de un avatar.
La banda argentina llegó al Palacio de los Deportes con la promesa de presentarse con su ‘alineación original’, apoyada por tecnología que permitiría recrear la presencia del fallecido vocalista, interpretando aquellas canciones que marcaron a generaciones y consolidaron a Soda Stereo como una de las agrupaciones más influyentes del rock latinoamericano.
El boleto marcaba las 20:00 horas como inicio del concierto, pero conforme pasaba el tiempo, la impaciencia comenzó a apoderarse del público. Algunos asistentes optaron por sentarse en el suelo o salir momentáneamente a las zonas comunes para descansar, mientras que en las butacas comenzaron los silbidos, los gritos y el clásico: “culeeero”.
La tensión escaló cuando una persona, aparentemente en estado inconveniente, intentó agredir a otros asistentes, lo que derivó en una pelea que fue contenida rápidamente por el personal de seguridad. Afortunadamente, la situación no pasó a mayores, aunque dejó en evidencia el ambiente de frustración previo al inicio del show.
Cerati aparece y cambia todo
Fue poco después de las 22:00 horas cuando finalmente comenzó el concierto. Las luces se apagaron, la guitarra de Cerati comenzó a sonar y la euforia se desbordó de inmediato, transformando por completo el ambiente en el recinto.
El tema ‘Ecos’ abrió la noche, aunque en un inicio muchos asistentes no lograban identificar la presencia del cantante, ya que solo se percibían sombras y juegos de luces. Sin embargo, todo cambió cuando comenzó ‘Juegos de Seducción’, momento en el que el avatar de Cerati tomó forma en el escenario, provocando gritos de emoción y aplausos.
Canciones como ‘Nada Personal’, ‘Hombre al Agua’ y ‘Ella Usó Mi Cabeza Como un Revolver’ evidenciaron la magnitud de la producción, en la que Zeta Bosio y Charly Alberti lograron compartir nuevamente escenario con la figura digital de su excompañero.
La nostalgia lo cubrió todo
Conforme avanzaba el concierto, la molestia por el retraso quedó atrás. El público terminó por entregarse a la experiencia tras escuchar a Zeta Bosio dirigirse a los asistentes:
“¡Buenas noches, México! ¡Hola, gracias por la paciencia! Hubo unos inconvenientes hoy, pero ustedes y la gente aquí le han puesto mucha voluntad y esto está pasando, qué lindo reencuentro”.
Los asistentes sabían que Gustavo Cerati era una ilusión, pero eso no impidió que lo grabaran, lo admiraran y cantaran con él en un recorrido lleno de nostalgia. Temas como ‘Cuando Pase el Temblor’, ‘Luna Roja’, ‘Toma la Ruta’, ‘Séptimo Día’ y ‘La Ciudad de la Furia’ hicieron viajar décadas a los seguidores de la banda.
Una fiesta de luces y tecnología
El espectáculo no solo destacó por la música, sino también por su propuesta visual. Durante algunas canciones, los asistentes pudieron utilizar lentes 3D para apreciar los gráficos, mientras que una impresionante producción de luces LED flotaba sobre el recinto, sincronizada con las pantallas y los visuales.
La presencia virtual de Cerati continuó sorprendiendo durante toda la noche, logrando integrarse de manera natural con el espectáculo sin perder calidad, gracias al complejo juego de iluminación que envolvía el escenario.
Un cierre inolvidable
El concierto se acercaba a su final, pero la energía del público seguía en lo más alto con canciones como ‘Primavera Cero’ y ‘Prófugos’. Para el cierre, Zeta Bosio y Charly Alberti se trasladaron a un escenario alterno entre el público para interpretar ‘De Música Ligera’, mientras la imagen de Cerati aparecía en las pantallas, desatando uno de los momentos más emotivos de la noche.
Con ese final, el retraso quedó completamente en el olvido, y tanto la banda como los asistentes sellaron la velada con una frase que marcó una época: “¡Gracias totales!”.