Kimi Raikkonen gana el Gran Premio de Australia
CÉSAR HERRERA | MELBOURNE
Kimi Raikkonen (Lotus) ganó de forma sorpresiva, pero justa, bien trabajada y merecida, el Gran Premio de Australia, carrera inaugural de la temporada 2013 de Fórmula Uno, que evidenció los graves problemas de McLaren, con un Sergio Pérez que debió conformarse con el lugar 11.
Esteban Gutiérrez, en tanto, ofreció una demostración discreta, pero limpia, libre de errores, para terminar en el lugar 13 con su Sauber, en su primera carrera en la Fórmula Uno. Guti es formalmente el sexto mexicano en la historia de la máxima categoría.
Raikkonen, maximizando el potencial de su Lotus, con una notable estrategia y venciendo en una buena batalla a Fernando Alonso (Ferrari), Sebastian Vettel (Red Bull) y Adrian Sutil (Force India), logró su segundo triunfo desde que volvió a F1, hace un año, luego de un retiro parcial. El finlandés fue acompañado en el podio por Alonso y Vettel. El cuarto sitio fue para Felipe Massa (Ferrari). Completó el Top 5 Lewis Hamilton (Mercedes).
Pérez, que arrancó 15, batalló las 58 vueltas sobre el Albert Park con un auto decepcionante y muy inferior de lo esperado. Ni una osada estrategia de uso de llantas permitió al de Guadalajara estar en la zona de puntos. En la dos vueltas finales, Sergio atacó como pudo a Romain Grosjean (Lotus) para arrebatarle el décimo puesto y último punto disponible. No tuvo éxito.
Jenson Button, en tanto, dio a McLaren un discretísimo noveno lugar, también producto de gran esfuerzo. Las cosas lucen muy cuesta arriba para la escudería británica, fuera del ritmo de sus rivales directos.
Del otro lado, Gutiérrez hizo tanto como pudo con su Sauber. Los puntos nunca estuvieron a su alcance y cumplió con mantenerse lejos de los problemas y devolver entero su auto. Su coequipero, Nico Hulkenberg, no pudo participar en la carrera por una falla en su bomba de gasolina.
Las posiciones finales del Gran Premio de Australia:
El retraso en la calificación
La lluvia tomó por sorpresa a la Fórmula Uno en Melbourne y la llevó a una decisión inédita: posponer de un día a otro una sesión clasificatoria. Hoy a las seis de la tarde, tiempo de México, se completará la calificación del Gran Premio de Australia y, a la medianoche, inicia la carrera.
Una intensa precipitación sobre el Albert Park puso las cosas de cabeza en la pista: contactos, despistes, rápidos cambios de neumáticos, retrasos. La lluvia no bajaba de intensidad para permitir la realización de la Q2 tras una accidentada Q1. No había condiciones de seguridad y la luz solar empezaba a decrecer. No hubo otra alternativa, posponer las tandas restantes.
Esteban Gutiérrez fue una de las víctimas de la accidentada Q1. El mexicano de Sauber, en su primera calificación como piloto de Fórmula Uno, había ofrecido un gran manejo sobre el diluvio y parecía que su pase a Q2 no tendría mayor problema. La lluvia bajó de intensidad en los minutos finales de Q1 y ‘Guti’ estaba obligado a mejorar su registro; en su vuelta rápida, perdió el control del C32 en la curva 15 e impactó contra el muro, rompiendo el alerón delantero.
El de Monterrey arrancó por tanto su primer Gran Premio en la máxima categoría desde el sitio 18.
Del otro lado, la lluvia ayudó a Sergio Pérez y McLaren, que habían batallado en serio con su velocidad tanto en condiciones secas como mojadas. Checo y Jenson Button luchaban por alejarse de la zona de eliminación de Q1 cuando disminuyó la lluvia; de inmediato, ambos colocaron llantas intermedias en sus monoplazas, lo que les permitió ascender en la lista de tiempos.
"Era muy difícil poner una buena vuelta en estas condiciones. Mañana (domingo, en la calificación) empezamos desde cero de nuevo” explicó Pérez. "Todos hicimos un buen esfuerzo y es decepcionante que no haya servido para nada”, agregó el mexicano de McLaren.
Nico Rosberg (Mercedes) marcó el mejor tiempo de la Q1, seguido de Fernando Alonso (Ferrari), segundo, Romain Grosjean (Lotus), tercero, y Checo, cuarto. La pelea por entrar a la Q3 se antojaba reñida e impredecible, pero debió esperar.
La última ocasión que la F1 pospuso una calificación fue en el GP de Japón de 2010, cuando la lluvia impidió que se realizara la sesión clasificatoria y todas sus tandas fueron reprogramadas previo a la carrera.