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¿Por qué gritas, sufres o lloras en el Mundial? La UNAM lo explica

Ver futbol en grupo intensifica la emoción y fortalece los vínculos sociales./ Pixabay
Expertos revelan cómo el cerebro libera dopamina, cortisol y adrenalina durante los partidos, generando reacciones intensas en millones de aficionados

El Mundial no solo se vive frente a la pantalla, también se siente en todo el cuerpo. Gritos, nervios, euforia o hasta lágrimas forman parte de la experiencia de millones de aficionados, y lejos de ser exageración, la ciencia tiene una explicación clara de lo que ocurre.

De acuerdo con Víctor Manuel Rodríguez Molina, profesor de la Facultad de Medicina de la UNAM, el futbol activa un auténtico “cóctel neurobiológico” que impacta directamente en el cerebro, las emociones y el comportamiento de las personas.

Cuando tu equipo anota un gol, el cerebro enciende su sistema de recompensa, liberando sustancias como dopamina y endorfinas, responsables de generar placer y satisfacción. Por eso, la emoción no es solo visual: se experimenta físicamente.

Los goles provocan la liberación de dopamina y endorfinas, generando sensación de placer en los aficionados./ Pixabay

Pero no todo es alegría. En jugadas clave como un penal o una expulsión, el cuerpo entra en estado de alerta y aumenta el cortisol, la hormona del estrés. Es por eso que muchos aficionados sienten tensión, sudoración o incluso ansiedad durante los momentos decisivos.

¿Por qué gritas o te mueves como si jugaras?

Si alguna vez te has sorprendido gritando al árbitro o moviendo el cuerpo como si estuvieras dentro del partido, no es casualidad. Esto ocurre por la acción de las neuronas espejo, que hacen que el cerebro imite lo que ve y recree internamente cada jugada.

Además, durante un partido también se liberan sustancias como la adrenalina y la serotonina, que mantienen al organismo en alerta y favorecen la conexión social. Esta combinación química explica por qué el futbol puede resultar tan emocionante y, en muchos casos, difícil de dejar.

Estudios científicos han demostrado que los aficionados experimentan cambios reales en su organismo. Investigaciones han registrado aumentos en los niveles de cortisol, especialmente cuando existe una fuerte identificación con el equipo, lo que confirma que la experiencia es completamente biológica.

Momentos de tensión como penales o expulsiones elevan el cortisol, la hormona del estrés./ Pixabay

El futbol se siente más cuando se vive en grupo

Ver los partidos acompañado no solo es más divertido, también intensifica las emociones. Cuando varias personas comparten la misma experiencia, sus reacciones pueden sincronizarse, haciendo que los festejos sean más intensos y las derrotas más difíciles de asimilar.

Según el especialista, esta convivencia puede incluso tener efectos positivos, ya que fortalece los vínculos sociales y puede reducir el riesgo de depresión al generar un sentido de pertenencia.

La emoción alcanza su punto máximo cuando juega la selección nacional, ya que el aficionado no solo apoya a un equipo, sino que se identifica con todo un país, lo que potencia la carga emocional del momento.

Tras el partido, sobre todo si fue cerrado o polémico, el cuerpo puede seguir alterado. Por ello, los expertos recomiendan realizar actividades como caminar o hacer ejercicio para liberar la tensión acumulada y regresar poco a poco a la calma.

Las neuronas espejo hacen que el cuerpo reaccione como si estuviera dentro del partido./ Pixabay