Avanza reconstrucción de puentes Alameda Oriente en Edomex
La reconstrucción de los puentes Alameda Oriente 1 y 2 sigue en marcha en la zona oriente del Estado de México, como parte de los trabajos para recuperar infraestructura dañada por el sismo de 2017 y mejorar la movilidad en esta región.
El proyecto contempla intervenir ambas estructuras para fortalecer la conexión vial entre el Estado de México y la Ciudad de México, en una zona donde el flujo vehicular es constante y presenta problemas de saturación.
En conjunto, los dos puentes tendrán una longitud total de 1.2 kilómetros y contarán con tres carriles de circulación cada uno, lo que permitirá mejorar la conexión con autopistas clave como la México-Puebla (150D) y la Peñón-Texcoco (136D).
¿En qué etapa va la reconstrucción?
Actualmente, los trabajos se concentran en el primer puente, de 500 metros de longitud, con dirección hacia el Estado de México. En la obra participan alrededor de 100 trabajadores apoyados con 20 máquinas, tras concluir la demolición de la estructura anterior.
En este tramo ya se realiza la cimentación con el hincado de mil 892 pilotes de concreto y material metálico, una fase clave para la estabilidad de la obra. La previsión oficial es que este puente esté terminado en octubre de 2026.
El segundo puente, que tendrá una longitud de 700 metros en dirección hacia la Ciudad de México, tiene como fecha estimada de conclusión octubre de 2027.
Beneficios en movilidad y conectividad
Una vez concluidos, ambos puentes permitirán un flujo aproximado de 65 mil vehículos diarios, facilitando el tránsito entre el municipio de Nezahualcóyotl y la capital del país.
Además de la reconstrucción, se realizan trabajos adicionales en la zona, como el mejoramiento de vialidades, mantenimiento de camellones y rehabilitación en el tramo de Periférico Oriente a la altura de Alameda Oriente, con el objetivo de atender problemas de movilidad, encharcamientos y baches.
Las nuevas estructuras fueron diseñadas con base en estudios de geotecnia, análisis estructural y estabilidad del suelo, para garantizar mayor seguridad y durabilidad tras los daños ocasionados por el sismo.
Se estima que estas obras beneficiarán directamente a más de un millón de habitantes, al mejorar las condiciones de traslado en una de las zonas con mayor demanda vehicular del Valle de México.