Que la gente salga diciendo “valió la pena”: Mi compromiso con el CMLL y la Coliseo
Hoy me toca vivir uno de esos momentos que se sienten especiales desde antes de subir al ring: Presentarme para anunciar que estaré en el CMLL como talento invitado internacional y hacerlo rumbo a una función con mucho significado. El próximo 4 de abril, en la Arena Coliseo, se celebra su 83 Aniversario. No es una fecha cualquiera. Es historia viva de la lucha libre mexicana, de esas noches que se quedan en la memoria de la gente.
La Arena Coliseo es un semillero. Ahí se forman estilos, carácter y también se aprende a respetar este oficio. Para mí, pisar ese ring en un aniversario tan emblemático es un honor enorme, porque la lucha libre en México es más que un espectáculo, es cultura, es identidad, es familia. Y yo, aunque hoy viaje por el mundo, no olvido de dónde vengo. Soy mexicana, de Tijuana, Baja California, y esa raíz me acompaña a donde vaya. Vengo con orgullo, pero también con responsabilidad.
Vengo como talento internacional, sí. Pero también vengo como una mujer que valora esta casa y esta afición. Vengo a sumar. A respetar los códigos, a aprender de una tradición que no se improvisa y a aportar lo que soy: Disciplina, entrega y corazón. Siempre he pensado que quien compra un boleto merece respeto. Y el respeto se paga con preparación, con seriedad, con escuchar a la gente y con una actuación que haga que el público salga diciendo: “Valió la pena”.
Esta colaboración no es solo una visita. A partir del viernes 3 de abril estaré trabajando con el CMLL y me emociona saber que esta etapa continuará durante el resto del año, presentándome en distintas arenas del Consejo. Eso implica un compromiso real: Adaptarme a nuevos rivales, a distintos públicos y a escenarios con muchísima historia. Del 3 al 5 de abril, en la Coliseo, quiero que se sienta esa intención desde el primer minuto, que la emoción sea auténtica y que la conexión con la afición se gane a pulso.
También es importante lo que esta alianza representa. La relación entre AEW y CMLL no es un mensaje de moda; es una señal de vigencia. Cuando dos empresas con identidades tan fuertes se abren a colaborar, el resultado se vuelve grande: Luchas con más peso, rivalidades con más sentido y protagonistas que crecen porque salen de su zona de confort. A mí me motiva ser parte de ese puente, porque al final la lucha libre vive de historias… y las mejores historias se sienten reales, se sienten merecidas.
Para el público, estas colaboraciones me gustaría que la disfrutaran como una oportunidad única: Ver estilos distintos chocando, ver nombres que normalmente no se cruzan, sentir que lo que pasa en el ring tiene continuidad y consecuencias. Y para quienes luchamos, también es una oportunidad de aprender, de elevar el nivel y de construir momentos que se vuelvan conversación, que se vuelvan recuerdo.
En lo personal, me mueve algo más: Estar cerca del talento femenil que ha hecho historia en México y mostrar mi respeto por su trayectoria. Yo no creo que las mujeres estemos aquí para “rellenar” carteleras. Venimos a construir momentos que se queden en la memoria. Y si una niña me ve y piensa “yo también puedo”, entonces todo esto vale todavía más.
Gracias al CMLL por abrirme la puerta. Gracias a la afición por recibirme. Yo llego con humildad, con ganas y con la promesa de entregarlo todo. Nos vemos en la Coliseo. Nos vemos en la historia.