OMAR HERNÁNDEZ / SALVADOR RODRÍGUEZ
Ni el éxito obtenido en el Preolímpico pudo romper con la fiel costumbre de la Selección Mexicana Sub-23 de no hablar en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
A su llegada de los Estados Unidos, donde lograron coronarse el pasado lunes como monarcas del certamen que dio el pase a Juegos Olímpicos, ninguno de los jugadores se detuvo a atender a la prensa por orden expresa del cuerpo técnico del Tricolor.
Incluso, el elenco del representativo nacional, buscó esconderse de los medios de información al salir por una puerta alternativa a la que normalmente lo hacen y, esta vez, sólo lo hicieron los utileros y cuerpo médico.
Sin embargo, la lente de RÉCORD logró captar al grupo de jugadores que salió a los pasillos de espera del AICM.
El contingente lo encabezaba Javier Cortés, a quien lo acompañaba Liborio Sánchez, Néstor Araujo, Javier Aquino, Hiram Mier, Héctor Herrera y Néstor Calderón. Todos custodiados por elementos de seguridad y sin dar declaraciones, con el mismo argumento de las ocasiones anteriores: "No nos dejan. Nos regañan. No podemos".
Momentos después, y ya con una mayor presencia de medios de comunicación y fanáticos, Darvin Chávez salió bajo la misma dinámica.
El siguiente en salir fue Jerónimo Amione. Pero el delantero se limitó a pedir espacio para caminar y tampoco quiso dar declaraciones ante las intenciones de la prensa por tener una reacción.
Los últimos que se alcanzaron a ver fueron los americanistas Diego Reyes y Hugo González, quienes se regresaron al ver el tumulto para salir por otro sitio privado.
Así, la Selección Sub-23 terminó su concentración en la que consiguió su boleto para los Juegos Olímpicos en Londres, donde buscará conseguir una medalla.




