A 60 días del Mundial: 'No era Penal', una de las polémicas más grandes en las Copas del Mundo
La historia de la Selección Mexicana en las Copas del Mundo tiene un capítulo que se niega a cerrarse y que, a más de una década de distancia, sigue generando debates encendidos en cada rincón del país. Aquella tarde en el Estadio Castelão de Fortaleza no solo representó la eliminación del equipo dirigido por Miguel Herrera, sino el nacimiento de un grito de guerra que trascendió el deporte para convertirse en un fenómeno cultural: el No era Penal.
El 29 de junio de 2014, México tenía el pase a los cuartos de final en sus manos. Tras un golazo de media distancia de Giovani dos Santos al inicio del segundo tiempo, el Tricolor dominó los tiempos de un partido sofocante frente a los Países Bajos. Sin embargo, el destino cambió drásticamente en los últimos cinco minutos. Un potente disparo de Wesley Sneijder al 88 igualó la balanza, pero lo peor estaba por venir en el tiempo de compensación.
Corría el minuto 94 cuando Arjen Robben encaró a Rafael Márquez dentro del área. Con un movimiento rápido, el neerlandés buscó la línea de fondo y, ante el cruce del capitán mexicano, voló de manera espectacular. El árbitro portugués Pedro Proença no dudó y señaló el manchón penal, desatando la incredulidad de los jugadores mexicanos que rodeaban al silbante jurando que no hubo contacto suficiente para tal sanción.
Klaas-Jan Huntelaar fue el encargado de ejecutar desde los once pasos, venciendo a Guillermo Ochoa y sentenciando el 2-1 definitivo. La imagen de Robben celebrando y la de los futbolistas nacionales desplomados en el césped se convirtió en la postal de una nueva frustración mundialista.
Lo que parecía ser una derrota más en octavos de final se transformó en una campaña de resistencia digital. El hashtag No era Penal (#NoEraPenal) inundó las redes sociales de manera ininterrumpida durante años, convirtiéndose en un recordatorio constante de la supuesta injusticia deportiva. Incluso marcas comerciales y personalidades de distintos ámbitos adoptaron la frase para conectar con el sentimiento de una afición que se sintió despojada de su mejor oportunidad para alcanzar el quinto partido.
Años después, el debate técnico continúa. Mientras los analistas arbitrales discuten si el ligero pisotón de Márquez sobre el pie de Robben era meritorio de la pena máxima, para el seguidor mexicano la interpretación es única. Esa jugada no solo definió un resultado, sino que quedó grabada como el momento en que la astucia de un delantero y la decisión de un árbitro se alinearon para interrumpir uno de los procesos futbolísticos más turbulentos que ha tenido México en el escenario internacional, pero que más ilusión causó a todo un país.