El apunte del director: 24 años y 7 mundiales, RÉCORD sigue emocionando
Una guía gigante del Mundial 2002 fue mi primer contacto con RÉCORD. Era enorme, altísima, colorida, espectacular. Era la presentación del que se convertiría en el mejor diario deportivo de México, algo que pocos imaginaban en una era dominada por los periódicos decanos. No había espacio para otro. O eso creíamos.
En la universidad aprendí a alimentarme de RÉCORD en lugar del que compraba mi abuelo, el viejo Ovaciones, del que conocí el periodismo deportivo y también que aquella tinta manchaba. Apareció en mi vida un formato fresco, un periódico que parecía revista, tan distinto al ESTO o a La Afición.
DEL ARREPENTIMIENTO A LA RESISTENCIA
Tras un par de años, de ser su fan logré convertirme en parte de su engranaje. Como editor de la revista Futbol Total recibí una llamada de Víctor Edú para entrar al mundo RÉCORD, pero la rechacé por seguir en la universidad. Volvió la oferta en voz de Pablo Lozano meses después. Las oportunidades rara vez tocan dos veces, así que acepté.
No pasó ni una semana, aún seguía en la escuela, cuando de regreso a casa tras el cierre del diario a medianoche, recorriendo el largo y desesperante trayecto de Sur a Norte por Periférico en plena construcción del ‘segundo piso’, que obligaba a irse por la lateral entre semáforos y más tráfico, me preguntaba: ¿qué carajo hago aquí?
Estuve a punto de tirar la toalla. Mi papá decía que estaba loco regresando a esas horas; mi mamá prefería que terminara la carrera y después, trabajara. Y si aún tenía ánimos, a mis amigos los encontraba adelantados en la fiesta. Pero hubo algo que me hizo resistir, la esperanza de que RÉCORD era especial.
UN ESCALOFRÍO ENTREGÓ LA REPUESTA
Semanas más tarde, nuestro futbol ganó por primera vez un Mundial, aquél fantástico Sub 17 de 2005, con Gio y Vela, con Efraín (el técnico de Pumas), Héctor Moreno, Aldrete, Pato Araujo, Villaluz y más. Me tocó encabezar la edición de una revista especial que publicamos y agotó ventas.
Al subirme a un camión, me senté junto a un chavo de edad similar a la de aquellos héroes de Perú que leía aquella revista con una concentración excepcional, absorto, con párpados abiertos al límite y ambas cejas levantadas en señal de fascinación. Justo recorría las líneas de un artículo que yo escribí, en unas páginas que yo edité. La satisfacción que me inundó el cuerpo y el espíritu pocas veces la volví a sentir.
ES LA MISMA IMPRESIÓN, RENOVADA
Me quedé. Casi 21 años después, sigo. Y en su aniversario 24, con seis Mundiales como referente para la afición mexicana y el séptimo a menos de un mes, RÉCORD me sigue emocionando. Se ha transformado, cada cuatro años presenta una cara nueva, con formatos innovadores, esenciales para mantener tu preferencia en la evolución. Pero bajo el mismo rojo intenso del cabezal. Felicidades. Y gracias a ti, que haces que sigamos.