El día y la noche
Llamativo, sin duda, es el performance de los Pumas jugando en el Pedregal. Lo que llegó a ser, por algunos torneos, una losa terrible, es decir, las condiciones climáticas del mediodía capitalino, ahora nuevamente es un arma adicional para liquidar rivales en casa.
El cuadro de CU es un sol de local, arrasa en cada partido y luce confiado, suelto, dinámico y, a veces, se convierte en una máquina generadora de futbol ofensivo, que desde el minuto uno impone condiciones. Sólo triunfos los acompañan entre las paredes del Olímpico 68. Sin embargo, fuera es otra historia y no se entiende el porqué.
La semana anterior, Juan Francisco Palencia salió satisfecho del Azteca a pesar de la derrota. Distracciones primarias los hicieron remar un juego que merecían, por lo menos, empatar.
Ahora el público quería goleada contra lo que queda de Jaguares y a pesar de que el partido no se volcó dramáticamente a su favor como se esperaba, sí era para que, por lo menos, otra anotación azul y oro cayera.
Palencia es joven y refresca el ambiente amafiado de la baraja mexicana de entrenadores. Por el momento, es bueno su trabajo y aunque el declive de visitante ya debe ser un tema serio en la entrañas del club, su apuesta por el español González y el resurgimiento de Britos en detrimento de Herrera, hasta ahora, le marcan con acierto su cuaderno táctico.
Mucho que trabajar tiene el exótico entrenador universitario si querrá quitarle el invicto al Toluca en el Estadio de la UAEM; después, el campeonato lo pone de local contra un candidato al título como lo es Tigres y ante escuadras que cada semana se juegan la vida en los cocientes como Veracruz, Monarcas y Puebla. Calendario, por circunstancias rivales y etapa del certamen, complejo y decisivo. Está claro que Pumas puede y debe clasificar, esa es la prioridad; no obstante, los últimos tres choques fuera de la Ciudad de México serán vitales para quitarse el estigma que los empieza a perseguir.
Porque de poco te sirve en términos de exigencia institucional llegar a la Liguilla, si fuera de casa no sacas resultados positivos. Eso lo sabe Palencia, un ganador nato, mejor que nadie.