El sabor de Guadalajara llegará al Mundial: el estadio abrirá espacio a la gastronomía local
El Estadio Guadalajara marcará un cambio importante en la experiencia de los aficionados durante la próxima Copa Mundial de la FIFA. A diferencia de ediciones anteriores, donde la oferta gastronómica se limitaba a opciones estandarizadas, la sede tapatía apostará por incluir comida tradicional de la región.
Históricamente, en los estadios mundialistas predominan productos como papas fritas, pizza, hot dogs, refrescos y agua, con poca variación entre países anfitriones. Sin embargo, para esta edición, el comité organizador en conjunto con la FIFA decidió abrir la puerta a negocios locales y nacionales para diversificar la oferta.
De esta manera, quienes asistan a los partidos en Guadalajara podrán encontrar desde el tradicional lonche de pierna (ícono de los estadios tapatíos) hasta los conocidos hot dogs de la Glorieta de la Minerva, además de una amplia variedad de tacos y antojitos que forman parte de la identidad culinaria de la ciudad.
La decisión llega tras un proceso de acreditación largo y riguroso, en el que varios comerciantes que ya operan durante los partidos de Chivas lograron obtener el visto bueno para participar también en el Mundial. El objetivo es claro: proyectar la gastronomía tapatía a nivel internacional y enriquecer la experiencia de los aficionados.
No obstante, las condiciones para los vendedores serán distintas. Mientras que en un partido regular del Guadalajara el permiso para comercializar alimentos ronda los siete mil pesos, además de un porcentaje sobre las ventas, durante el torneo no habrá costo inicial por el espacio. A cambio, los comerciantes deberán ceder el 40% de sus ingresos totales.
También existirán restricciones importantes en el menú. Productos como pizza, cerveza, hamburguesas y aguas frescas no podrán venderse debido a acuerdos de exclusividad con marcas patrocinadoras del evento.
En cuanto a la operación, los tiempos también se ajustarán. Si en un partido de Chivas los vendedores deben instalarse con cuatro horas de anticipación, durante el Mundial deberán hacerlo hasta siete horas antes. A cambio, la ventana de venta posterior al encuentro se ampliará: de una hora habitual pasará a dos, lo que permitirá aprovechar mejor la afluencia de aficionados.
Con estas medidas, Guadalajara no solo será sede de partidos, sino también un escaparate cultural donde la comida jugará un papel clave. El balón rodará en la cancha, pero en las gradas, el sabor local será protagonista.
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