Caliente.mx - Apuestas deportivas. Recibe de regalo $1,000. Haz clic aquí. ¡Apuesta ahora! Caliente.mx - Apuestas deportivas. Recibe de regalo $1,000. Haz clic aquí. ¡Apuesta ahora!

La Catedral también se escribió en femenino

La Arena México cumple 70 años, La Catedral de la lucha libre mexicana

El 24 de abril la Arena México cumple 70 años, y a mí se me enchina la piel nada más de pensarlo. La "Catedral" no es solo un edificio donde se dan luchas, es un lugar donde aprendimos a emocionarnos, a creer en los héroes y a abuchear a los rudos con el corazón en la mano. Es un sitio que huele a historia, a tradición y a generaciones completas que han hecho de la lucha libre una forma de vida.

En un aniversario así, lo más fácil sería hablar de máscaras legendarias y rivalidades eternas. Pero yo quiero rendir tributo a otro capítulo que a veces se cuenta bajito, aunque se haya ganado a gritos. Quiero hablar de las mujeres que han luchado en ese ring, de las que abrieron camino cuando parecía que no había espacio, y de las que con el paso del tiempo convirtieron la Arena México en su casa también.

Para entenderlo hay que decirlo sin vueltas. Durante años, la lucha femenil tuvo barreras durísimas en la capital, y aun así hubo pioneras que no soltaron el sueño. Un nombre que siempre vuelve cuando hablamos de origen es Irma González, una de las primeras figuras de la lucha libre femenil en México, una mujer que se ganó el respeto a pulso y que inspiró a muchas más a ponerse las botas cuando todavía era raro verlas en un cartel.

Y luego llegó el momento de regresar a la gran escena. En 1986, la lucha femenil volvió a pisar el ring de la Arena México con una camada de valientes que merece estar en la memoria: La Sirenita, Rossy Moreno, Vicky Carranza, Chela Salazar y La Briosa, entre otras. Ellas no solo lucharon contra rivales, lucharon contra la idea de que ese espacio no era para ellas. Cada caída fue una manera de decir “aquí estamos” y cada aplauso fue una confirmación de que el público sí quería verlas.

La Arena México ha visto crecer a grandes figuras, las Amazonas, cargaron la bandera con nombres que marcaron escuela y estilo y que hoy son grandes leyendas de la lucha libre: Marcela, Amapola, Princesa Sugehit, Zeuxis, Dalys y Tiffany. Ellas sostuvieron, rivalidades, campeonatos,  y momentos grandes cuando todavía había quien dudaba del lugar de la lucha femenil en una función estelar.

Hoy la historia sigue viva y se siente fuerte. Ahí están las luchadoras que representan presente y futuro, cada una con su sello y su carácter: Lluvia, Silueta, La Jarochita, Reyna Isis, Sanely, Skadi, Olympia y Persephone. No todas son iguales, y qué bueno, porque la riqueza de la lucha está en los estilos, en la personalidad y en la manera en que cada una conecta con la gente.

En este 70 aniversario, yo no quiero que el homenaje a la Arena México quede incompleto. Celebrar su historia también es reconocer a las mujeres que la han escrito con sudor, con disciplina y con una pasión que no pide permiso. La Catedral es grande por sus leyendas, sí, pero también por las batallas que ganó para abrirse a nuevas páginas.

El 24 de abril, cuando suene esa música y el público vuelva a rugir, acuérdense de ellas. Aplaúdanles fuerte, aunque no estén en el cartel esa noche. Porque si la Arena México es eterna, es también porque aprendió a latir en femenino.