Las estadísticas de Álvaro Fidalgo en sus dos primeros partidos con la Selección Mexicana. ¿Se ganó su lugar en el Mundial?
Parece que el Vasco Aguirre por fin encontró un mediocampo capaz de darle equilibrio a su equipo: intensidad en la recuperación con Erik Lira, proyección y desequilibrio al ataque con Brian Gutiérrez, pero, sobre todo, pausa, claridad y circulación con Álvaro Fidalgo.
Fidalgo responde en la cancha y levanta la mano con el Tri
Al ‘Maguito’ le bastaron apenas dos encuentros para ganarse a analistas y aficionados, pero la gran pregunta es si también terminó por convencer a Javier. Sus actuaciones ante Portugal y Bélgica empiezan a dar una respuesta.
En su debut frente a la selección lusitana, el naturalizado mexicano arrancó como titular y disputó 60 minutos. Aunque partió desde el centro del campo, su mapa de calor dejó claro que no es un jugador estático: se cargó ligeramente hacia la derecha, pero con esa libertad que lo caracteriza para moverse a espaldas de los rivales y ofrecer líneas de pase entre líneas, buscando constantemente generar superioridad.
Números que convencen: precisión y control en el mediocampo
Su seguridad con el balón fue una de sus mayores virtudes: registró 27 de 28 pases precisos (96% de efectividad), con un impecable 19 de 19 en campo rival y 8 de 9 en propio. Además, completó sus 4 intentos de pase largo y el único centro que realizó encontró destinatario.
Ante Bélgica jugó 69 minutos y mostró una versión distinta, con mayor presencia por el costado izquierdo, zona que conoce bien por su etapa en el América. Ahí logró buena sociedad con Julián Quiñones, aunque sin quedarse fijo en banda. Su lectura de juego y vocación asociativa lo llevaron constantemente hacia el centro, donde volvió a ser eje en la construcción.
En ese partido firmó 41 de 48 pases acertados (85%), con 20 de 27 (74%) en campo rival y un perfecto 21 de 21 en campo propio. También intentó tres pases largos, completando uno de ellos.
¿Se ganó su lugar con Javier Aguirre?
En el balance de ambos partidos, Álvaro Fidalgo firmó números que respaldan su impacto inmediato en el mediocampo: 68 de 76 pases completos, para un 89% de efectividad global. Destaca especialmente su precisión en campo propio (29 de 30, 96%), pero también su capacidad para arriesgar en zona ofensiva (39 de 46, 85%), algo digno de reconocer para alguien que recién se integra.
Además, completó 5 de 7 pases largos y no perdió claridad pese a cambiar de perfil entre un partido y otro. En conjunto, sus cifras reflejan a un jugador confiable con el balón, capaz de darle fluidez al juego y asumir responsabilidad en la construcción, justo el perfil que México venía necesitando en esa zona.