Mateo Chávez y la “Hormiga” González: de amigos en la cantera de Chivas a seleccionados nacionales
Desde niños compartieron una cancha, los entrenamientos y la pasión por los colores rojiblancos. Hoy, después de años recorriendo juntos el camino de la cantera, Mateo Chávez y Armando “Hormiga” González están a un paso de cumplir algo que ni ellos mismos se atrevían a imaginar: representar a México en una Copa del Mundo.
Lo que comenzó como una amistad en una escuela de futbol en Aguascalientes terminó convirtiéndose en una historia de esfuerzo, lealtad y crecimiento compartido.
Ambos se conocieron desde los cinco años de edad en las filiales del Necaxa, donde coincidieron gracias al vínculo de sus familias con el club hidrocálido. En el caso de la “Hormiga”, por el negocio familiar; mientras que Mateo, vivía aquella etapa en la que su padre defendía la camiseta del conjunto Hidrocálido.
Con el paso de los años, el destino volvió a cruzarlos en las fuerzas básicas de las Chivas. González llegó en 2018 para integrarse a la categoría Sub-15, mientras que Chávez se incorporó desde 2017 a la Sub-13. Ahí comenzaron a construir una historia en común dentro de Verde Valle, compitiendo juntos en categorías juveniles y formando parte de equipos campeones.
Aunque la “Hormiga” es un año mayor, ambos coincidieron nuevamente en la Sub-17 durante 2020 y siguieron avanzando de la mano en el proceso rojiblanco, incluyendo el título conseguido con la Sub-23 bajo el mando de Pepe Meléndez.
El sueño continuó hasta alcanzar el primer equipo del Rebaño Sagrado. Los dos debutaron en Primera División en enero de 2024, durante la gestión de Fernando Gago. Desde entonces, cada uno tomó caminos distintos dentro de su carrera, aunque siempre mantuvieron intacta la amistad que nació desde la infancia.
Incluso en su debut hubo otra coincidencia especial: los dorsales que utilizaron tenían un significado familiar. La “Hormiga” portó el número 34 y Mateo el 50, números que anteriormente habían sido utilizados por sus padres durante su paso por Guadalajara.
Mateo fue el primero en dar el salto a Europa, pero nunca dejó de seguir de cerca el crecimiento de su amigo. Tras el primer campeonato de goleo conseguido por González, el “Tiloncito” le dedicó un mensaje público en redes sociales:
No es suerte hermano, lo trabajas desde hace años. Felicidades Hormi”.
Actualmente, ambos son considerados dos de las mayores proyecciones de la cantera rojiblanca. En menos de dos años desde su debut profesional, lograron abrirse camino hasta la Selección Mexicana dirigida por Javier Aguirre y están muy cerca de confirmar su presencia en la próxima Copa del Mundo.
Hace apenas unos días, el propio Mateo reconoció que jamás imaginó vivir algo así junto a su mejor amigo.
Es algo que nunca mencionamos, ni imaginamos, ni se lo hicimos saber al otro hasta que estuvimos en selección juntos. Me siento muy feliz por su presente, es un amigo y lo conozco desde los cinco o seis años. Es lo que sientes cuando a un amigo le va bien: orgullo. Poder compartir esto con él no tiene precio”, concluyó.