Vandalizan murales de la Selección Mexicana en el Estadio Banorte y lanzan mensaje a Sheinbaum
Los murales ubicados en las inmediaciones del Estadio Banorte, en la Ciudad de México, fueron vandalizados durante la madrugada de este martes, alterando las imágenes de jugadores de la Selección Mexicana que formaban parte de una intervención artística previo a la Copa del Mundo 2026.
Las pintas aparecieron repentinamente, generando sorpresa entre quienes transitan diariamente por el lugar. Los retratos de varios futbolistas fueron modificados con pintura en aerosol, cambiando drásticamente su apariencia original.
Entre las alteraciones más visibles, destaca la imagen de Roberto Alvarado, a quien le dibujaron lentes y barba; mientras que a Jesús Gallardo le borraron un diente, deformando su sonrisa. En el caso de Jorge Sánchez, su rostro fue completamente cubierto con pintura, impidiendo reconocer su imagen.
¿Qué dicen los mensajes?
Además de intervenir los rostros de los jugadores, los responsables dejaron mensajes escritos sobre los muros. Frases como “Agua para el Pueblo” y “México resiste, el Mundial despojo” reflejan una protesta social vinculada con la realización del evento deportivo en el país.
Estos mensajes apuntan a una inconformidad de ciertos sectores que consideran que la organización del Mundial no ha ido acompañada de soluciones a problemáticas sociales urgentes, como el acceso al agua y otras necesidades básicas en distintas regiones del país.
Habitantes de colonias cercanas señalaron que, aunque no están de acuerdo con el daño al espacio público, comprenden el trasfondo de las consignas. Algunos mencionaron que el descontento ha ido en aumento conforme se acercan las obras y preparativos para el torneo internacional.
¿Hay detenidos?
Hasta el momento, autoridades locales no han informado sobre personas detenidas ni han detallado si se iniciará un proceso de restauración inmediata de los murales. Sin embargo, se espera que en los próximos días se evalúen los daños y se definan acciones para recuperar las obras.
El incidente abre nuevamente el debate sobre el impacto social de los megaeventos deportivos en México, evidenciando la tensión entre la proyección internacional del país y las demandas internas de una población que exige atención a sus necesidades más urgentes.
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