Baño del Artemis 2 le está causando problemas a los astronautas
La misión Artemis II de la NASA, histórica por marcar el regreso de astronautas a la órbita lunar después de más de 50 años, no ha estado exenta de contratiempos. Aunque la nave Orion ha cumplido con sus objetivos científicos, un inesperado protagonista ha acaparado la atención: el retrete espacial.
Este sistema, considerado un avance frente a las rudimentarias bolsas usadas en las misiones Apolo, debutó con la promesa de mayor higiene y privacidad para la tripulación. Sin embargo, a pocas horas del despegue comenzaron a surgir fallas técnicas que obligaron a los astronautas y al equipo en Tierra a actuar rápidamente.
El primer problema ocurrió tras el lanzamiento, cuando una válvula del sistema sanitario dejó de funcionar, impidiendo su uso. La astronauta Christina Koch logró repararla con apoyo del centro de control en Houston, restableciendo temporalmente el servicio.
¿Qué fallas presentó el retrete de Artemis II?
Tras la primera avería, surgió un segundo inconveniente aún más inusual: la orina expulsada al exterior de la nave se congeló en una de las boquillas, bloqueando el sistema. Para solucionarlo, los ingenieros ordenaron rotar la nave y exponer el conducto a la luz solar, logrando descongelarlo.
Así es el baño de la nave Orion.
— Space Nøsey (@SpaceNosey) January 15, 2026
Recibirá la visita de 4 astronautas a lo largo de diez días durante la misión Artemis II a la Luna.@NASA #ArtemisII #SLS @esapic.twitter.com/nGXTpjgi7i
El tercer problema generó mayor incertidumbre. La tripulación detectó un “olor a quemado” proveniente del área del baño, que incluso ya había sido percibido desde el día del lanzamiento. Hasta ahora, la NASA no ha identificado con certeza el origen, aunque se sospecha de un posible sobrecalentamiento en materiales del sistema.
Pese a estos incidentes, los especialistas aseguran que el fallo no representa un riesgo crítico para la misión. El sistema sanitario sigue operativo mientras se investiga la causa del olor, considerado un “misterio” técnico pendiente por resolver.
Un sistema innovador… pero ruidoso
El retrete de la nave Orion forma parte del llamado Sistema Universal de Disposición de Residuos, diseñado para funcionar en microgravedad mediante succión de aire. Este mecanismo evita que los desechos floten dentro de la cabina, un problema común en misiones espaciales.
Sin embargo, el diseño también tiene inconvenientes. Uno de los más llamativos es el ruido intenso que genera, al grado de que los astronautas deben usar tapones para los oídos cada vez que lo utilizan.
Además, este sistema busca sentar las bases para futuras misiones de larga duración, donde incluso se podría reciclar la orina para convertirla en agua potable. Aunque en Artemis II esto no es necesario, sí representa un paso clave hacia la exploración espacial sostenible.