Kosovo va por el Mundial ante Turquía, rival de su segundo partido histórico bajo el sello FIFA
El futbol y los contextos sociales van de la mano. Por más que una minoría quiera olvidarlo, la gente es parte fundamental del juego, así cómo lo que ocurre a su alrededor. En la última ventana de clasificación rumbo a la Copa del Mundo 2026, una de las grandes historias del balompié se contará en Pristina, en el duelo entre Kosovo y Turquía.
El conjunto balcánico buscará su primera clasificación a un Mundial, después de ser reconocido como un territorio independiente en 2008. Para lograr ese boleto tendrá que vencer al cuadro otomano, el cual fue su primer verdugo cuando logró jugar un partido bajo la autorización de la FIFA.
21 de mayo de 2014: la historia de Kosovo cambió para siempre
El 21 de mayo 2014 no es una fecha baladí en el balompié balcánico, pues fue la primera vez que Kosovo anotó un gol bajo el sello de FIFA; aunque perdió el partido. El seleccionado que antes pertenecía a Serbia enfrentó a su similar de Turquía, el cual le llenó la canasta para un resultado final de 1-6.
Aquel partido ante los turcos fue el segundo bajo la autorización FIFA, eso sí, el cuadro balcánico no entonó su himno por los estatutos del organismo. Después de dicho encuentro, Kosovo jugó uno más ante Senegal, que también perdió; su primera victoria llegó ante Omán, en septiembre de 2014.
¿Por qué Kosovo no era reconocido por FIFA y UEFA?
Durante muchos años, Kosovo no fue reconocido por la FIFA ni por la UEFA principalmente por razones políticas y de estatus internacional. Kosovo declaró su independencia de Serbia en 2008, pero no todos los países -incluidos varios con peso dentro de organismos deportivos- la reconocieron como un Estado soberano. Tanto la FIFA como la UEFA suelen basar la admisión de federaciones en el reconocimiento internacional y en la existencia de una federación nacional avalada por el Comité Olímpico y por la comunidad internacional. Mientras el estatus de Kosovo era disputado, especialmente por Serbia y sus aliados, estas organizaciones evitaban admitirlo para no generar conflictos diplomáticos internos.
Además, existía presión directa de federaciones ya miembros, especialmente la serbia, que consideraba a Kosovo parte de su territorio. Esto complicaba cualquier intento de integración porque la FIFA y la UEFA funcionan mediante votación de sus asociaciones miembros, y muchos países temían sentar un precedente para otros territorios con disputas similares. Con el tiempo, a medida que más países reconocieron a Kosovo y se buscó separar el deporte de la política, ambas organizaciones cambiaron su postura: la UEFA admitió a Kosovo en mayo de 2016 y la FIFA poco después, permitiéndole competir oficialmente en torneos internacionales.