Los cambios en la Fórmula 1 no son nuevos… ¡Son de siempre!
El ´Gran Circo´ siempre está en constante evolución, ya sea por seguridad o por técnica, por velocidad o innovación, pero nunca se ha mantenido igual por mucho tiempo.
El escándalo en los medios con la nueva temporada de la Fórmula 1 es el cambio drástico de los reglamentos, autos nuevos, llantas y unidades de potencia diferentes, aerodinámica activa y un caos de declaraciones de los pilotos que se han exponenciado en los medios, haciendo que los aficionados reaccionen de igual manera.
Cada determinado número de años existen cambios en la Fórmula 1 y no a todos gustan, de hecho, los más experimentados son los primeros en protestar, los más jóvenes generalmente se adaptan y se quejan menos y los equipos, deben trabajar para sacar el máximo provecho de interpretar las reglas de la mejor manera y conseguir avanzar más que los demás.
Los aficionados, por otro lado, son tema aparte. Se influencian por los comentarios que los medios replican, deciden de acuerdo a su propia forma de entender las cosas, que no siempre suele ser bien documentada, pues depende de la fuente que lo informe y en plena época en la que los creadores de contenido buscan más likes y seguidores que informar, la cosa se agrava.
Si buscamos dar seguimiento a la evolución técnica de esta rama del deporte motor, nos daremos cuenta de que las reglas han cambiado radicalmente de uno u otra forma, por nuevos diseños, normativas o innovaciones de los creadores de los autos competidores.
CAMBIOS, CAMBIOS, CAMBIOS…
En 1961, por ejemplo, pasar a los motores de 1.5 buscó mandar el orden competitivo de los monoplazas en la parrilla.
En la década de 1980 se terminó el primer capítulo del “efecto suelo” y se obligó a los diseñadores a buscar nuevas formas de conseguir carga aerodinámica para sus autos. Lo que cambió todo, desde trayectorias de manejo que modificó la forma de tomar las curvas y sobre todo, se magnificó la aparición de alerones y apósitos aerodinámicos en los autos.
En esa misma época nació la revolucionaria época de los motores turbo. Renault experimentó con ello y de repente fue la norma entre los equipos, pues fue la mejor forma de ganar, con menos peso y mayor potencia. Solamente baste recordar que algunos de esos motores producían más de 1,000 caballos de fuerza.
Manejar esos autos no fue sencillo, porque cuando el turbo entregaba la potencia, lo hacía de inmediato. Súbitamente se podía tener gran empuje, o sufrir un trompo que podía terminar la carrera en ese instante, que además, era sorpresivo.
Los pilotos más experimentados se quejaron amargamente, algunos no se convencieron de las ventajas, aunque la verdad era que se resistieron al cambio, porque los más jóvenes no se quejaban, se adaptaban cambiando su forma de manejo… buscando anticipar la reacción del turbo.
En ese entonces se habló de que era una forma diferente de cómo el piloto se enfrentaba al recién modificado deporte y que iba contra natura de sus instintos. En realidad era adaptarse y, por decir lo menos, reeducarse.
Tanta potencia y velocidad resultante de ello, terminaron siendo problemas de seguridad y esos motores turboalimentados debieron ser prohibidos.
Poco más de 10 años después cambiaron las reglas de nueva cuenta, con coches más estrechos y nuevos neumáticos, ya no ´slicks´ (llantas lisas), sino con ranuras que hacían que tuvieran menos agarre y por tanto se controlaba más la velocidad, pues en esa época se alcanzaban cada vez más velocidades en pista. Además en ese 1998 los motores eran mucho más complicados que antes. Los pilotos se quejaron… como siempre.
¿SOLUCIONES ARTIFICIALES? TAMPOCO ES NUEVO
De pronto se quejaban todos de que no había rebases y en 2011 llegó el DRS, una solución “artificial” que ayudaba aerodinámicamente a los pilotos a com…
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