Mi palabra va primero en cualquier ring
En México decimos "donde pongo el ojo, pongo la bala". Y en la lucha, donde pongo el corazón, ahí me quedo. Hoy quiero hablarles de algo que, aunque no esté circulando como chisme ni como tendencia, sí puede aparecer en cualquier momento cuando una carrera toma un giro importante. Me refiero a las preguntas que suelen venir con los acuerdos y las agendas grandes, esas dudas que se asoman solitas cuando uno empieza a cruzar más fronteras.
No lo digo porque esté apagando incendios. Al contrario, lo digo para cuidar el ambiente antes de que se enrarezca. Prefiero hablar claro cuando todo está tranquilo, porque así el mensaje llega mejor y no se confunde con defensa, pleito o justificación. Esto es una conversación con la afición, con quienes aman la lucha libre y el wrestling en México y saben que aquí la palabra vale.
Quiero empezar con lo más importante. No estoy dividida. Estoy conectada. Tener compromisos en más de una empresa no significa vivir con un pie aquí y otro allá como si no me importara nadie. Significa estar en una posición donde puedo sumar a dos mundos que me forman y me representan. Y significa también que mi meta es que la lucha libre mexicana y el wrestling de Estados Unidos se miren de frente, se respeten y se encuentren en el ring con la seriedad que merecen.
A veces, cuando una luchadora se mueve entre escenarios, aparece la idea de la "doble lealtad", como si una decisión profesional automáticamente fuera una traición emocional. Yo lo veo distinto. Mi lealtad, antes que a un logo, es a mi profesión, a mi palabra y a ustedes. Ustedes son la gente que compra un boleto, prende la tele o se desvela siguiendo resultados. Si digo que voy a estar, hago todo lo posible por estar. Si represento a México, lo hago con orgullo, con disciplina y con respeto, no con improvisación.
También está el tema del calendario, que es otro cuestionamiento que suele aparecer aunque nadie lo esté diciendo ahorita. Sí, el ritmo puede ser exigente y sí, en este deporte existen riesgos reales como el cansancio o las lesiones. Por eso mi enfoque no es hacer más por hacer más. Mi enfoque es hacer las cosas bien. Mi equipo y yo cuidamos la planeación, el entrenamiento y la recuperación. Le damos el mismo peso a la fisioterapia, al descanso, a la alimentación y a algo que parece simple, pero es clave: escuchar al cuerpo antes de que el cuerpo te grite. En este deporte, el ego lastima más que un golpe.
Y quiero también que sepan, por si en algún momento llegara a ser necesario : Si tengo que bajar el ritmo por salud, lo haré con responsabilidad y con el mismo respeto con el que me subo al ring. No sería una decisión tomada a la ligera, sino una forma de cuidar mi carrera, cuidar la experiencia del público y honrar cada compromiso como se debe. Y si hubiera ajustes inevitables, mi intención es comunicarlo de manera oportuna y directa, para evitar rumores y mantener siempre una relación transparente con la afición.
A quienes me siguen desde hace años, saben que mi historia no se construyó con atajos. Y a quienes apenas se están subiendo al tren, les digo que no vengo a usar una empresa para presumir en otra. Vengo a sumar. Vengo a aprender, a competir, a elevar a mis compañeras y a entregar luchas que se sientan. De esas que te dejan con la garganta ronca y el corazón lleno.
México, gracias por estar, por exigir y por cuidar lo nuestro. Yo también lo cuido. Y si algo pueden esperar de mí es esto: Mientras tenga aire, voy a honrar mi palabra. Porque al final, la lealtad más grande no se negocia. Se demuestra función tras función.