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Patricio O’Ward: el mexicano que quiere ganar las 500 millas de Indianápolis

Hay pilotos rápidos. Hay pilotos espectaculares. Y luego está Patricio O'Ward, un piloto que combina agresividad, sensibilidad técnica y una personalidad que conecta con la afición como pocos mexicanos lo habían logrado en el automovilismo estadounidense desde Adrián Fernández.

A sus 26 años, el regiomontano se ha convertido en la principal esperanza mexicana para ganar las históricas Indianapolis 500, una competencia donde México ha tenido presencia importante, pero donde jamás ha logrado una victoria.

De Monterrey al automovilismo internacional

Nacido el 6 de mayo de 1999 en Monterrey, Nuevo León, O’Ward comenzó en el kartismo desde muy joven. Su talento apareció rápidamente en categorías de promoción en Estados Unidos y Europa, destacando por una mezcla poco común: velocidad natural y agresividad para rebasar.

Su ascenso fue meteórico:

●Campeón de Prototype Challenge en IMSA en 2017

●Campeón de Indy Lights en 2018

●Debutante del Año en IndyCar en 2020

●Varias victorias en IndyCar con Arrow McLaren Racing

●Piloto de reserva y pruebas para el equipo McLaren de Fórmula 1

Su título en Indy Lights fue especialmente dominante: ganó 9 carreras en una sola temporada y prácticamente aseguró el campeonato desde varias fechas antes del final. 

El piloto mexicano más exitoso en la historia moderna de IndyCar 

Aunque México tuvo figuras importantes como Josele Garza que se pudo sumar a 7 participaciones y 10 lugar como mejor posición final, Hector Rebaque con su única participación y terminando en 13, Bernardo Joudain corrió dos veces y fue noveno como mejor resultado. 

Adrian Fernandez es el mexicano que mejor resultado consiguió hasta entonces, pues en 2004 terminó séptimo en una época donde los medios tenían más penetración y sus colores verde blanco y rojo brillaron a nivel mundial, sumó muchísimos aficionados a la serie y a sí mismo.

Carlos Guerrero, Michel Jourdain, también participaron en la competencia tradicional de mayo y hubo otro par de mexicanos que aunque compitieron en la Indycar, no participaron. Mario Domínguez, quien buscó calificar en 2008 y Esteban Gutierrez en 2017. 

Ninguno había logrado construir una presencia tan constante al frente de IndyCar como O’Ward. Actualmente, el mexicano goza de una gran popularidad entre los aficionados y sus compañeros pilotos y en su palmarés suma: 

●9 victorias en IndyCar

●7 poles

●Más de 50 Top 5

●Más de 1,100 vueltas lideradas en la categoría

Además, terminó subcampeón de IndyCar en 2025, consolidándose como uno de los pilotos más competitivos de la serie. 

Indianapolis 500: la obsesión pendiente

Si existe una carrera que define la carrera deportiva de Pato, esa es la Indianapolis 500.

Indianápolis no perdona errores. Son 500 millas donde la precisión aerodinámica, la valentía y la inteligencia estratégica deben convivir durante más de tres horas a velocidades superiores a los 370 km/h. Y O’Ward ya ha estado varias veces a centímetros de la gloria: dos segundos lugares y un tercero en las últimas cuatro ediciones.

Las derrotas que marcaron a Pato

2022: el intento desesperado

En 2022, O’Ward llegó segundo tras intentar un rebase dramático sobre Marcus Ericsson en la última vuelta. Rozó el muro intentando ganar. No administró. No se conformó. Fue por la victoria. Ese día quedó claro que tenía la mentalidad necesaria para ganar Indianápolis.

2023: el choque peleando el liderato

En 2023 lideró 39 vueltas y protagonizó otro duelo brutal contra Ericsson. Cuando peleaban por la punta en las últimas vueltas, terminó contra el muro tras perder el auto en plena batalla.

2024: el corazón roto

La edición de 2024 probablemente fue la más dolorosa. O’Ward rebasó a Josef Newgarden y tomó la punta a una vuelta del final. Parecía que México estaba a segundos de hacer historia.

Pero Newgarden respondió dos curvas antes de la meta y le arrebató la victoria. Reuters describió al mexicano como “destrozado emocionalmente” después de la carrera. Aquella imagen de Pato con lágrimas contenidas se convirtió en uno de los momentos más humanos y crudos del automovilismo reciente.

El mexicano más importante en la historia de Indy 500

Estadísticamente, Pato ya es el piloto mexicano más exitoso en la historia de las 500 Millas de Indianápolis. Posee los récords nacionales de:

●Mejor posición final: segundo dos ocasiones

●Mejor posición de salida: 3 en 2025

●Más vueltas lideradas

●Más participaciones

●Más vueltas lideradas en una sola edición

Incluso superó marcas históricas de Josele Garza, quien durante décadas había sido referencia mexicana en Indy. Garza fue Novato del Año en 1981 y lideró vueltas en su debut, algo impresionante para la época.

¿Por qué Pato puede ganar Indy 500?

Porque ya entendió algo fundamental de Indianápolis: No gana necesariamente el más rápido. Gana el que sobrevive mentalmente al caos. O’Ward ya aprendió cómo administrar tráfico, cómo usar la succión, cómo manejar reinicios, y sobre todo, cómo soportar la presión de pelear por la victoria en las últimas vueltas. 

Además, Arrow McLaren se ha convertido en uno de los equipos más fuertes en óvalos dentro de IndyCar, especialmente en configuración para superspeedways.

Más que un piloto rápido: un fenómeno mexicano

Pato también representa algo que pocos pilotos mexicanos han logrado en Estados Unidos: conexión emocional con la afición.

Tiene carisma, habla sin filtros, entiende el espectáculo y transmite autenticidad. Eso lo ha convertido en uno de los pilotos más populares de IndyCar, incluso entre aficionados estadounidenses. Sus radios explosivos y sus declaraciones honestas se han vuelto parte de su identidad pública.

El regiomontano se ha convertido en la bandera mercadológica de la misma Indycar, pues lo usan para todo tipo de publicidad y comerciales como el que se transmitió en el Super Bowl. El mexicano es toda una estrella.

En una era donde muchos pilotos parecen calculados por departamentos de relaciones públicas, O’Ward sigue sintiéndose genuino. Y quizá por eso tanta gente quiere verlo ganar Indianápolis. Porque no se siente como una campaña de marketing. Se siente como una historia que todavía está incompleta.

Por tanto, hay que estar pendientes de la 110 edición de las 500 millas de Indianápolis el domingo 24 de mayo… porque puede ser el día de la historia, el día de la conquista, el día de la gloria.