Podio para Adrían Fernández en Le Mans
SANDRA BECERRIL
Para Adrián Fernández, el cierre de las edición 80 de las 24 Horas de Le Mans fue de ensueño. El piloto mexicano tuvo la oportunidad de finalizar la histórica carrera de resistencia a bordo del Aston Martin Vantage #97, su privilegio fue ver la bandera a cuadros y ser el encargado de concretar el gran objetivo: subir al primer podio del equipo en la clase GTE Pro.
Adrián, junto con sus coequiperos Stefan Mücke y Darren Turner, se ubicaron en la posición 19 absoluta de una carrera dominada por el Audi de André Lotterer, Marcel Fässler y Benoit Treluyer.
Fernández fue el único de los tres mexicanos que participaron en el Circuito de La Sarthe que terminó en el top tres. Ricardo González, con el Greaves Motorsport, se ubicó en el quinto sitio de la LMP2, 12 absoluto, mientras que el auto del Level 5 Motorsport, donde participó Luis Díaz, tuvo que abandonar la carrera en la hora 18, al quedarse sin combustible cuando iba quinto.
"La última vuelta fue padrísima, histórica y muy típica de Le Mans, con todos los bandereros ondeando las banderas. Me recordó la época de los (hermanos) Rodríguez y Steve McQueen”, comentó emocionado Adrián.
Para Fernández, el de ayer fue su segundo podio en las 24 Horas de Le Mans, pero el primero en la clase GTE Pro. La primera ocasión que alcanzó la zona de los ganadores fue en 2007, cuando terminó segundo en la LMP2, con el Barazi-Epsilon.
Durante la carrera, el equipo tuvo que resolver un problema con los frenos y recuperar, en las últimas horas, las vueltas perdidas tras un despiste de Mücke.
"Ahí, perdimos tres vueltas contra el segundo sitio y fue tratar de recuperarlas, recuperamos dos y al final quedamos a una. Para mí fue un privilgio que me hayan dado la oportunidad de cerrar la carrera’’, agregó Fernández.
En tanto, en la LMP2, luego de arrcar en el lugar 15, González y sus coequiperos, Christian Zugel y Elton Julian, tomaron una arriesgada estrategia que les permitió recuperar 10 posiciones. El trabajo en pista no fue fácil, pero el resultado final valió la pena.
"Quisimos usar las llantas durante cuatro stints, tratando de alargar su durabilidad para pasar menos tiempo en pits. En el cuarto stint el auto era muy difícil de manejar, impredecible, muy difícil de frenar. Hubo momento de mucha tensión”, explicó Ricardo.
Tras hacer realidad su sueño de debutar en la pista de La Sarthe, ahora sí, Ricardo puede decir qué es lo que hace tan especial a las 24 Horas de Le Mans: "Es una pista intimidante y toda la mecánica de la carrera es a la antigüita. Tiene un sabor y estilo propio”.
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