Tigre humilla a un River desconocido y desata la furia del Monumental
El equipo de Tigre, dirigido por Diego Dabove consiguió una victoria histórica por 4-1 ante el River Plate, con goles de Serrago, Romero y un doblete de Russo. Rivero descontó sobre el final para un equipo que terminó con diez hombres por la expulsión de Fausto Vera. La afición expresó su descontento y apuntó directamente a los jugadores.
La paciencia en el Monumental se ha agotado. La memoria del decepcionante 2025, un año sin títulos importantes como la Copa Libertadores, pesa demasiado. Mientras los jugadores de River deambulaban por el campo, los de Tigre demostraban un hambre de gloria insaciable. Los goles visitantes cayeron uno tras otro hasta sellar un 1-4 que quedará en los registros. "Jugadores, la con... de su madre, a ver si ponen huevos, que no juegan con nadie", fue el cántico que retumbó en las gradas, reflejando la impotencia ante el baile del rival.
Presión en casa
La leve mejoría que River había mostrado al inicio del campeonato se desvaneció por completo con esta actuación desastrosa. Si la crítica no se ceba con Marcelo Gallardo es únicamente por el crédito ganado en su ciclo anterior, inmortalizado en su estatua. Sin embargo, una actuación como la de este sábado es indefendible desde cualquier punto de vista.
Durante la semana, se anticipaba que el duelo contra Tigre sería una verdadera prueba de fuego para el renovado River. El "Matador" de Victoria no solo superó la prueba, sino que desnudó todas las falencias del conjunto de Gallardo a base de contragolpes letales. Fue una lección táctica. El Monumental fue testigo de un equipo local desorientado, sin ideas y superado por la frustración, frente a un adversario inteligente, concentrado y fiel al plan de su entrenador, Diego Dabove. El 2-0 al descanso fue incluso corto, ya que la visita pudo haber ampliado la ventaja, especialmente con un cabezazo de David Romero que se fue rozando el larguero.
La decisión de Gallardo de cambiar el esquema justo cuando el equipo parecía encontrar su rumbo genera interrogantes. Tras las victorias ante Barracas Central y Gimnasia, y un valioso empate en Rosario, el técnico abandonó el 4-3-3 para implementar un 4-3-1-2, con Juanfer Quintero como enganche y una delantera formada por Maximiliano Salas y Facundo Colidio. Aunque el "Muñeco" seguramente tuvo sus motivos, la pregunta es si era el momento adecuado para experimentar.
¿Crisis en River?
River sufrió un golpe tras otro. Matías Viña y Lautaro Rivero tendrán pesadillas con las incursiones de los atacantes de Tigre. La visita encontró una autopista por la banda izquierda, explotando los espacios a la espalda de la defensa local. Resulta difícil comprender cómo un equipo que había mostrado solidez defensiva en las primeras jornadas quedó tan mal parado repetidamente. En el primer gol, Romero aguantó la pelota y asistió a Tiago Serrago, cuya definición, aunque desviada levemente en Viña, evidenció una floja respuesta del portero Santiago Beltrán. El segundo tanto nació de un error de Juanfer en la salida que Aníbal Moreno no pudo corregir, permitiendo que Ignacio Russo habilitara a Romero para el 2-0.
A los 26 minutos del primer tiempo, el estadio explotó con el grito de "movete, River, movete". Los murmullos y la desaprobación hacia jugadores como Salas, Viña y Colidio recordaron épocas pasadas. De esa primera mitad para el olvido, solo se puede rescatar la rebeldía de Tomás Galván, que estrelló un remate en el travesaño, y la entrega de Fausto Vera, aunque nuevamente impreciso con el balón.
En el segundo tiempo, Gallardo intentó reajustar el equipo con el ingreso de Marcos Acuña por Viña y reubicando a Moreno para formar una línea de tres defensores. Sin embargo, el "Huevo" entró desconectado y, a los cuatro minutos, el propio Moreno regaló el tercer gol con un pase suicida al medio que Ignacio Russo no perdonó. La actuación de Moreno, quien regresó al país buscando ritmo para ser considerado por Lionel Scaloni, deja más dudas que certezas.
El resto del partido fue un monólogo de Tigre. Romero, en el mejor partido de su carrera, asistió nuevamente a Russo para el cuarto gol, un tanto que su padre Miguel seguramente celebró desde el cielo. Poco antes, Vera había sido expulsado, complicando aún más el panorama. Rivero logró el gol del honor con un disparo lejano, pero la goleada pudo ser aún mayor. Los silbidos fueron generalizados, salvándose únicamente Juanfer, los juveniles y Gallardo. "Esto se pareció al 5-0 de Colombia a Argentina", comentó un veterano plateísta, y no le faltaba razón. Aquella jornada de 1993 fue inmortalizada con una icónica portada de la revista El Gráfico que titulaba "¡Vergüenza!". Esa misma palabra podría resumir la actuación de River, aunque sería injusto para un Tigre que le dio un baile histórico en su propia casa.
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— Club Atlético Tigre (@catigreoficial) February 8, 2026