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Opinión

Ignacio Suárez

El Fantasma ha recorrido el mundo del deporte a través de 6 Mundiales, 10 Copas América y 5 JO. Aportará a RÉCORD su conocimiento y exclusivas.

'El Señor Tiburón': La venganza del poder (1ra. entrega)

2022-06-01 | Ignacio Suárez
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Antes de entrar en materia de esta serie de varias entregas que presentaré a partir de hoy, en donde como una primicia periodística relataré los testimonios en voz propia de Fidel Kuri Grajales, quien habló con nosotros desde la prisión en el penal de Santiaguito en Almoloya, en el Estado de México, en el cual se encuentra detenido y vinculado a proceso desde el 26 de septiembre del año pasado, quiero ofrecerles a mis lectores el contexto de la misma. 

Antes de entrar en materia considero importante entrar en contexto del origen de la situación, hasta los pormenores de cómo conseguimos la entrevista. La historia de las duras confrontaciones periodísticas que Fidel Kuri Grajales y un servidor hemos tenido a lo largo de los años comenzaron en mayo del 2013, justo cuando estaba a punto de jugar la Final del Ascenso ante Toros Neza. En aquel tiempo, en la mesa de 'Los Capitanes' de ESPN, comenté que en ese momento había jugadores que tenían adeudos de sueldo, que estaban inconformes, que pensaban incluso no jugar la Final, además de que tenía información de la posibilidad de que el equipo se mudara a Veracruz.  

PRIMER ENFRENTAMIENTO  

En ese momento a Kuri Grajales solo lo conocía de nombre y por fotos, sabía que era el dueño del equipo La Piedad y que recientemente había dejado de ser diputado federal por el Distrito XV en Orizaba. Aquellos comentarios lo enfurecieron al grado que de inmediato emitió un comunicado oficial para desmentir los adeudos y mis afirmaciones a las que calificó de intrigantes.  

Respondí a su misiva en el portal de ESPN, pero no me retracté de mis dichos. El tiempo pasó, La Piedad ganó la Final, se mudó a Veracruz, y retomaron el nombre de Tiburones Rojos del Veracruz, de una franquicia que en junio del 2011 la FMF había desafiliado, ya que 'Representaciones Soha, Inc. S.A. de C.V.', propiedad de Mohamed Morales, arrastraba deudas millonarias, con jugadores, equipos, y muchos otros, quien a su vez había heredado deudas contraídas por Rafael Herrerías, cuando el empresario taurino se hizo cargo de los Tiburones.   

METAMORFOSIS DEL TIBURÓN 

El 28 de mayo de 2013 se informó oficialmente que el Comité de Desarrollo Deportivo de la Liga BBVA Bancomer MX determinaba autorizar que La Piedad cambiara de sede al estado de Veracruz para jugar a partir del Apertura 2013 bajo el nombre de Tiburones Rojos de Veracruz. Y así, ese mismo día, la franquicia del Ascenso MX, que cuando descendió en el 2008 había jugado con el nombre y marca de Tiburones Rojos en el pasado, y la cual arrastraba inmensas deudas, fue comprada por Guillermo Cantú y otros empresarios, quienes de inmediato la venden a la familia Jacobo Payan. Aquel día en la Asamblea de la FMF, se anuncia que esa franquicia se trasladaba a jugar en la división de ascenso en San Luis Potosí. Es decir, los extintos y originales Tiburones Rojos, son la franquicia que hoy ocupa el Atlético de San Luis.   

SE VAN SIN PAGAR 

Increíblemente o por las acostumbradas complicidades la FMF y la Liga MX aceptó y aprobó la venta de esa franquicia, que había sido los Tiburones Rojos del Veracruz, sin cobrar ninguno de los millonarios adeudos de Mohamed Morales, ni los de Rafael Herrerías: ¿Por qué se lo permitieron? ¡Esa es y fue la franquicia deudora! Mínimo debieron confiscarla en aquel momento. El tema es muy claro, la franquicia de Kuri nada tenía que ver con adeudos anteriores. Su franquicia era 'nueva', viene de ganar la división de ascenso, es el equipo La Piedad, disfrazados de Tiburones, y con una mudanza a Veracruz. Justo ahí, sin imaginarlo, nació un entramado problema legal, que hoy tiene a Kuri Grajales en la cárcel, pues a él le cobraron todas esas deudas de otras franquicias y otros dueños. 

GLORIA E INFIERNO  

Pasaron varios años sin problemas. La afición estaba feliz con Kuri y su equipo, en el 2016 los Tiburones Rojos se coronaron campeones de la Copa MX con goles de Julio Furch, el hoy ídolo del Bicampeón Atlas, venciendo al Necaxa. Los problemas comenzaron a partir del 2018, pues el equipo futbolísticamente entró en picada y comenzaron los conflictos económicos.  

Era el principio del fin, y en aquel momento publiqué una columna titulada: 'Cazando Tiburones ¿Quién es el nuevo Chanoc?', donde documenté cómo promotores y falsos amigos de Fidel Kuri Mustieles, lo habían conducido al abismo.   

Fue hasta días antes de que se produjera la desafiliación del Veracruz en diciembre del 2019, cuando por primera vez cara a cara me encontré en la cabina de radio de 'La Octava Sports' con Fidel Kuri Grajales, al que de frente le dije: “Antes que nada agradecerle que esté con nosotros. Yo al igual que Carlos Albert, he dicho y escrito muchas cosas sobre usted, nos hemos enfrentado en Twitter en muchas ocasiones y quiero decirle que tampoco le quito una coma a lo que dije. Qué bueno que está aquí, que nos vemos a los ojos y podamos hablar”. 

 

 

Desde aquella visita a la Octava en diciembre del 2019, Fidel Kuri se presumía inocente y dejó claro que había recibido amenazas de los grupos del poder que manejaban a placer a Doña Fede: “...Yo voy a dar todo hasta donde tope, a pesar de amenazas como se manejan al interior de la federación ¿amenazas? ¡sí claro! Amenazas por firmar documentos o por presentarte, si te metes con fulanito, si te metes con sutanito....” Palabras después comentó que el futbol mexicano se comportaba como una mafia.

 

 

Premonición o casualidad. Lo cierto es que con el tiempo las amenazas de fulanito y sutanito se convirtieron en hechos. Arrendadora Azteca, empresa de uno de los socios más importantes de Doña Fede, como lo es Ricardo Salinas Pliego, lo demandó por fraude, por un supuesto 'no pago' de un préstamo de 139 millones, el cual habría utilizado para liquidar la multa para no descender.   

La demanda se presentó en juzgados de la Ciudad de México y territorialmente esa sería la jurisdicción de las únicas autoridades facultadas para resolver el caso. A estas instancias Arrendadora Azteca solicitó en dos ocasiones que se les obsequiaran ordenes de aprehensión contra Kuri Grajales, las mismas veces que dos distintos jueces la negaron, ambos por considerarla improcedente.

Sin embargo, tiempo después, un juez del Estado de México, donde NO estaba radicada la demanda, aceptó obsequiar esa orden de aprehensión contra Kuri, misma que se complementó el 26 de septiembre del 2021. Parecía que sería una cosa de horas o días, simplemente con pagar una fianza, pero todo resultó diferente. 

La acusación en su contra es por fraude y según las leyes del Estado de México, que preside el gobernador Alfredo del Mazo, este no es un delito considerado grave, por tanto, al decir de algunos especialistas no ameritaba la prisión preventiva, pero esta detención no fue de horas o semanas, pasaron meses y más meses: “Llevo 246 días preso por un delito que no cometí” escribió en su Twitter la semana pasada, en un amplio hilo de acusaciones donde mostró demandas presentadas ante la fiscal anticorrupción contra tres jueces del Estado de México.  

JUECES ¿CORRUPTOS? 

Las acusaciones contra los jueces Marco Antonio Sánchez Morgan, Pablo Ortiz González y Anahí Azucena Ceballos Lara son muy serias. Y la verdad NO son pocas las quejas que existen por la corrupción de los que imparten justicia en el país. En este caso no hace falta ser un erudito para notar muchas incongruencias e inconsistencias con solo echarle una ojeada al expediente, del cual tenemos copia. ¿A Kuri le estaría pasando lo que Pedro y el Lobo, en aquella fábula? ¿Se le condena injustamente solo por su pasado? ¿Quién está meciendo la cuna? ¿Es una víctima o un victimario?

LA CITA  

Desde hace meses quería escuchar de viva voz de Fidel Kuri Grajales su sentir, su visión real. Quería verlo, mirarlo a los ojos, preguntarle a él, no oír los discursos con términos legaloides de sus abogados. ¿Aceptaría hablar conmigo, uno de sus críticos más severos? El 'NO', ya lo tenía, nada perdía con intentarlo. Llamadas y mensajes una y otra vez con sus abogados, su gente cercana, solicitando una entrevista. Promesas y más promesas, pero no había respuesta, hasta que hace unas semanas, uno de sus abogados me habló para decirme: “Don Fidel aceptó que fueras a visitarlo. Mañana tendrás cinco minutos para convencerlo de que te dé la entrevista, acorde a los lineamientos del penal. El balón está en tu cancha”, me dijo. 

SOBREPOBLACIÓN 

Al día siguiente me enfilé al penal de Santiaguito, en Almoloya de Juárez, a 30 minutos del centro de Toluca. Para nadie es un secreto que en ese Centro de Readaptación Social existe un grave sobrecupo, decenas de publicaciones puedes encontrar sobre el tema con solo googlearEn una prisión donde deberían estar solo dos mil 500 reclusos, hay casi cinco mil. Cifras extraoficiales documentan que el penal tiene una población penitenciaria de cuatro mil 409 personas privadas de la libertad, tres mil 963 son hombres y 446 son mujeres, de los cuales apenas la mitad están ya sentenciados, el resto está en proceso o en el olvido. Con sentencia hay solo dos mil 800 hombres y poco más de 260 mujeres.  

Llegar al lugar impone, la vibración de ese sitio cala los huesos, pega en el corazón que se estruja. Las torres de vigilancia, paredes amuralladas de cemento gris, resguardadas con filosas protecciones de púas, unas rejas verdes despintadas y descuidadas hacen otro retén. En camino a la puerta del área de visita dormitan cuatro perros callejeros, que son testigos mudos del sufrimiento de cientos de madres, esposas, hermanas, hijos, que hacen ese recorrido para visitar a los suyos. La gente de ahí te mira recelosa, hay mucha tristeza en ellas, en otras hay dejos de verguenza porque agachan la cabeza y rehúyen mirarte a los ojos, en algunas más se nota el dolor que viven, también hay miradas que denotan la furia y el enojo.  

VISITANDO ALMOLOYA 

No permiten celulares, relojes, anillos, ni bolígrafos. Al llegar a una gruesa puerta de metal, el celador abre una pequeña rejilla, te escudriña con la mirada y con voz intimidante pregunta el nombre del preso a visitar. Luego de confirmar que estás en la lista te hacen ingresar. Hay un arco detector de metales que NO funciona, de la revisión se encargan los oficiales ya dentro y de forma manual en un pequeño cubículo donde te hacen levantar los brazos y te esculcan como si fueras a entrar a un estadio. Esto sucede una vez que antes ya has entregado tu INE, te has registrado, y además te han puesto un sello en la muñeca. 

Después de pasar varios pasos de carrusel de metal como puertas giratorias con entrada, pero sin salida, atraviesas un pequeño patio que sirve de estacionamiento a las patrullas y autoridades e ingresas al área de las celdas. Ahí te vuelves a anunciar, te vuelves a registrar y anotar en una libreta. Te abren la puerta y te indican: “Pase a la celda de visita número dos, en un momento vendrá el señor Kuri”. El cubículo solo tiene un pequeño y desvencijado escritorio de madera, unas sillas de plástico de color rojo que están viejas y algunas rotas. El lugar huele a humedad, es lúgubre.  

SEÑOR TIBURÓN

Mientras esperas, hay reclusos en el pasillo de afuera que están esperando turno para hablar por una antigua caseta de teléfono público, que aún funcionan utilizando tarjetas de 30 y 50 pesos de saldo ¿se acuerdan de esas tarjetas? Ellos te miran con curiosidad, te escanean con la mirada de arriba a abajo. “¿Vienes a ver al Kuri? -me pregunta uno de los presos- cuando asiento con la mirada, de inmediato me dice: ¡Ese señor es chido, ha sacado más presos de aquí que los putos abogados de oficio de la cárcel! Neta aquí lo queremos, al Ramón, señor que estaba ahí conmigo, que tenía cuatro años aquí porque no podía pagar los cuatro mil pesos de fianza lo sacó de volada, lleva hartos (sic) así y hasta les ordena sus expedientes con sus abogados, por eso queremos harto al 'señor tiburón', cuando se vaya, que ya no tarda, lo vamos a extrañar, es muy chido, dígale que te cuente, o la otra vez que vengas yo te cuento, me dicen el Teo y a mí ya no me visita nadie y se carcajea”. 

Se escucha cómo se abre una reja, es justo la que separa las celdas donde viven los presos y las de visita, que es una donde nos encontramos, se oyen los saludos y la voz aguardientosa e inconfundible de Fidel Kuri al responder a los saludos afectuosos. Confieso que por ignorancia o por morbo esperaba ver a un Kuri Grajales abatido, avejentado, cabizbajo o agotado, son casi nueve meses en prisión para un personaje acostumbrado a los lujos y el glamour, pero sorpresa: ¡Me equivoqué rotundamente!.

UN MIURA VERACRUZANO 

Se ve fuerte, seguro, entero, saludable, y muy echado para adelante. Me saluda, me ofrece tomar asiento y bromea: ¡Siéntate, estás en tu casa, perdona el tiradero! Nos reímos, y eso rompe el hielo. Y de inmediato me voy al grano: “Fidel, sus abogados me han dicho que tengo cinco minutos contigo, no te voy a quitar tiempo. Te he buscado para entrevistarte varios meses, nunca he tenido respuesta”. 

“La semana pasada reapareciste en Twitter, te quejas de graves injusticias, de flagrantes errores procesales, de corrupción de jueces. Si esto es cierto, necesitas hablar, que tu voz se escuche, las redes sociales no son, ni serán suficientes. Si sigues en silencio, si lo que dices es verdad, el sistema de impartición de justicia del Estado de México te va a seguir aplastando -y le insisto- si es verdad lo que dices necesitas aparecer y decir lo que está pasando aquí adentro. Sé que no somos amigos, que hemos tenido muchos enfrentamientos, pero te ofrezco mi espacio, así sin censura para que me cuentes lo que has vivido, pero también te aclaro que no solo porque aceptes hablar contigo eso significa que debo creerte a rajatabla, investigaré tus dichos. ¿Piénsalo? Te conviene a ti y me conviene a mí”. 

Mientras hablo, Kuri Grajales me mira a los ojos fijamente, y cuando termino de hablar sonríe: “¡Tienes huevos Fantasma! ¡Me agradan las personas de huevos y que van de frente! Mira, sé que pronto saldré de aquí, primero Dios, y afuera hablaré con todos y de todo. Déjame pensarlo, déjame consultarlo con mis abogados y cómo debe hacerse una entrevista, que hasta ahora no he dado a nadie porque NO quiero más pedos legales. Eso sí, acepto, pondré a prueba si eres de a deveras o te faltan huevitos como a varios colegas tuyos que están bien domesticados y se callan todo para quedar bien con sus patrones. Si decido hablar, ya te dirán mis abogados las formas. NO te prometo nada, pero no por miedo, eso no lo conozco. Estate (sic) al pendiente y si no, pues regresas a buscarme acá, que yo de aquí casi no salgo...." (y los dos nos carcajeamos de la ocurrencia). 

LA LLAMADA Y LA RAZÓN  

Días después recibo un mensaje, sus abogados me dicen que Kuri Grajales ha aceptado hablar conmigo, pero que esta se hará siguiendo los protocolos legales. La entrevista NO será realizada de forma presencial, se hará desde el teléfono del penal, de donde él me hará la llamada a mi celular, y confirman que tengo autorización expresa para grabar la charla para tener evidencia de la misma, que lo prepare todo. 

A la hora pactada, suena mi teléfono. Empiezo a grabar la entrevista desde otro celular para tener evidencia con audio y video. Respondo a la llamada y se escucha una grabación que dice: “Está recibiendo una llamada de un centro de readaptación social, marque uno para aceptarla o dos para rechazarla...”.  Mi corazón se acelera, marco el número uno. Se escucha entonces la voz inconfundible de Fidel Kuri.  

Como no sé cuánto tiempo tenga disponible, tengo que apurar las preguntas. De entrada, le suelto: ¿Por qué cuando tiene solicitudes de importantes periodistas de información general, finalmente decidió darme la entrevista a un servidor, que siempre he sido un crítico acérrimo de su paso por el futbol? Y de paso le agradezco la confianza depositada.  

EL RETO 

Su respuesta inicial no me deja dudas de que Fidel Kuri va a ir al frente, sin cortapisas como acostumbra: “Pues confianza, así lo que se diga confianza, no la tengo en los medios de comunicación definitivamente, siempre han puesto lo que han querido, sacan solo la información que quieren, que según todos son valientes y tienen huevos para sacar la información y a la mera hora las paran sus patrones o sus jefes, y no sacan la información como deben de sacar. Yo no estaba en posición de dar entrevistas. Sin embargo, fue mucha insistencia de tu parte y si en realidad vas a sacar lo que es pues adelante. No vayas a salir como lo que me hicieron en ESPN que me abren las puertas de los medios y a la mera hora les dicen que me corten el programa, cuando estoy dando las pruebas. Ojalá tú si tengas el valor y los huevos de sacar esto…”

 

 

Así de entrada con un gancho al hígado y retándome comenzó una larga charla con Fidel Kuri, donde hablamos de todo: ¿Puede legalmente el equipo volver al puerto aún estando en litigio la plaza? ¿Regresará el equipo a los veracruzanos como le prometió? ¿Le debe o no a la empresa de Salinas Pliego? ¿Quiénes operaron su detención? ¿Es verdad que lo detuvieron cerca de 50 agentes, cuando iba a recoger un citatorio a la misma fiscalía? ¿Qué tan grave es la corrupción de los jueces del Estado de México? ¿Ya se desistió de la demanda contra Bonilla, Irarragorri y Peniche por delincuencia organizada por el tema de la venta de Furch? ¿La fianza de los 10 millones de dólares ¿existe, la pagó o no? ¿Es cierto que ya pagó todo y le quieren cobrar de nueva cuenta? ¿Quién engañó a Salinas Pliego? ¿Dónde y quiénes se quedaron con todo el dinero que supuestamente pagó? ¿Han querido negociar su silencio y retiro de demandas? ¿Es cierto que ha firmado con Amazon una serie que documentará su llegada a prisión, la corrupción en la FMF y en los jueces del Estado de México? ¿Gana o pierde el juicio de la desafiliación? 

Muchísimas interrogantes y temas para tan poco espacio. En las próximas entregas estaremos documentando esta entrevista que no tiene pelos en la lengua y donde a las cosas se les llaman por su nombre. Sin duda, lo que viene dejará preocupados a varios... Seguro después usted tendrá mayores elementos para juzgar si es víctima o victimario. 

 “Que algunos inocentes acaben en prisión es algo normal, fruto de un sistema legal imperfecto, como todo lo que hace el ser humano”,  César García Muñoz.