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Opinión

Ignacio Suárez

El Fantasma ha recorrido el mundo del deporte a través de 6 Mundiales, 10 Copas América y 5 JO. Aportará a RÉCORD su conocimiento y exclusivas.

¿Qué hay detrás de las medallas?

2019-08-14 | Ignacio Suárez
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En México somos mayoría de aficionados villamelones al resto de deportes, y me incluyo como periodista de ocasión para escribir sobre algunos eventos deportivos. Nuestra cultura deportiva, en su inmensa mayoría es tristemente paupérrima y es ahí justamente donde nace el inmenso problema deportivo y de salud que tiene nuestro país.

¿Cómo hablar, cómo disfrutar de otros deportes de los que no conocimos, con los que nunca convivimos, en los que nunca participamos en la edad temprana? ¿Qué hay detrás de la histórica actuación de los atletas mexicanos en los Juegos Panamericanos? Un grito enorme de rebeldía, una subversión a los tradicionales fracasos deportivos en casi todos los ámbitos. 

Cuando sucede lo contrario, y aparecen los éxitos históricos, que son de vez en vez, nos subimos de inmediato al tren del reclamo popular y unánime de mentarle la madre al gobierno en turno para exigir que no se cuelgue medalla alguna, porque estas le pertenecen solo al atleta.

Así sucede ahora con Morena en el poder, ha sucedido lo mismo con el PAN y por décadas con el PRI y así seguirá sucediendo. A esa multitud que reclama NO le falta razón en su exigencia, pero están criticas siempre parecerán extemporáneas. 

Queremos y exigimos medallas y actuaciones como si viviéramos en Estados Unidos, Alemania, Holanda o Francia, Gran Bretaña, países donde la práctica del deporte, de casi todos los deportes, es un complemento obligatorio y vinculatorio con el desarrollo académico desde la edad temprana.

En México, el deporte (educación física) en la educación de nuestro país, es un concepto que se asocia con un simple acto de recreo, una distracción, una forma de entretener a los alumnos, olvidándose que el deporte en sí; cualquiera que este sea genera, además de beneficios de salud, otros valores que dan fortaleza en la vida diaria: constancia, disciplina, organización, desarrollo de competencia, fundamentales no sólo para el deporte, sino para la vida profesional de las personas.

No, en nuestro país las cosas NUNCA han funcionado así, y se está muy lejos e que esto ocurra en las próximas décadas porque simplemente NO existen en el día a día las condiciones de infraestructura y de planeación para que los éxitos deportivos sean una constante, serán hechos aislados, serán gritos de rebeldía que aplaudiremos siempre.

Yo soy un orgulloso sub 60 y en mis ya muy lejanos tiempos de primaria y secundaria en escuelas públicas que cursé para aprobar la clase de educación física bastaba con llevar las calcetas y los tenis blancos bien limpios. Por supuesto, siempre impartida por el maestro del grupo, no importando si este tenía sobre peso, alguna discapacidad o le importaban un bledo los deportes.

Una clase de educación física consistía -si esta ya era muy 'profesional'- en darle 10 vueltas a la canchita de basquetbol, hacer 20 sentadillas y 15 lagartijas, antes de prestarnos viejos balones de futbol, basquetbol y voleibol para que jugáramos como Dios nos daba a entender el resto de la hora. Lo único que les preocupaba a esos 'decanos' era que no nos agarráramos a trompadas durante la clase si nos daba coraje perder la cascarita.

Sí básicamente tres deportes: futbol, basquetbol, volibol, eso si tu escuela era 'fifi' y tenía espacio para practicar estos tres a la hora del recreo. La inmensa mayoría de escuelas sólo tenían dos o una cancha multiusos para practicar los tres. 

¿El resto de los deportes? Pues esos los veíamos en la tele y cuando venía las llamadas 'olimpiadas intercolegiales' que era una vez al año, el extremo derecho veloz del futbol, sin prueba alguna se convertía automáticamente en el representante de la escuela para competir en los 100 o 50 metros planos. El más grandote era designado para competir en el salto largo, el más gordito para el levantamiento de pesas y así por el estilo.

Así de 'profesional' era el 'reclutamiento de talento' en las escuelas primarias del país. Si esto le provocó pena o risa, le diré que aún había cosas peores. A pesar de lo arcaico del reclutamiento, aun así, se detectaba talento, el cual pasaba por las fases municipal, distrital, estatal hasta llegar al nacional. ¿Qué pasaba con estos ganadores? Nada, un diploma, una medallita y listo, ningún seguimiento de un instituto del deporte del gobierno ya especializado para potenciar sus cualidades. 

Si le parece grotesco esta etapa que vivimos la mayoría de los sub 60, le tengo peores noticias. Lo que vivimos hace más de 50 años, SIGUE SUCEDIENDO ABSOLUTAMENTE IGUAL en este 2019, en la gran mayoría de las escuelas primarias y secundarias de gobierno del país. Las mismas carencias, las mismas falacias, algunas las menos dicen contar con algún profesor de educación física especializado, pero en número son las menos y cuando tienen o no hay balones o instalaciones.

El tiempo para las clases de educación física y deportes en las escuelas primarias y secundarias, sigue siendo una, máximo dos a la semana. Y si le cuento que, según el censo del INEGI, muchas de las escuelas de gobierno no tienen baños adecuados, pizarrón, pupitres o incluso servicios esenciales como es luz eléctrica y agua potable, pues ya para que le cuento si tienen o no canchas deportivas adecuadas o incluso material deportivo.  

Y es que las mejoras, claro que existen, pero sólo a cuenta gotas y la mayor parte aparece en las escuelas privadas, que siguen siendo minoría. Del total de escuelas censadas, 86.4 por ciento son de carácter público y 13.6 por ciento son privadas y en muchas de esas escuelas privadas, el trato a la educación física es igual que en las públicas, pero con mejores instalaciones

De los servicios básicos, 51.6 por ciento de escuelas públicas cuenta con drenaje, 69 por ciento con disponibilidad de agua potable, 87.2 con sanitarios y 88.8 con energía eléctrica. Por el contrario, las escuelas privadas casi cumplen al 100 por ciento con la demanda de estos servicios.

¿Con estos números podemos exigir tener mejores deportistas? Por supuesto que NO y México aún en estás tétricas condiciones, los encuentra, los genera. A esta edad, en la primaria y la secundaria es cuando el atleta nace, se detecta, explota, enseguida viene la perfección, el pulir y exponenciar sus cualidades.

Estoy cierto de que estos medallistas panamericanos que nos han llenado de orgullo, muy posiblemente no sean los que mejores cualidades hayan tenido a una temprana edad para alcanzar la gloria deportiva y alcanzar sus sueños, pero si los que JAMÁS claudicaron por sus sueños, y eso NO hubiera sido posible sin el apoyo económico y sacrificio de los padres para llevarlos por las tardes a practicar su deporte preferido en algún club o academia. Esa familia que tuvo que evitar cambiar de ropa, unas vacaciones en la playa para costear el viaje de su hijo a algún torneo nacional o internacional. Seguro que han existido cientos o miles de chicos con enorme talento, pero que nunca tuvieron los recursos para exponenciarlos. 

Es por eso que de ellos más que nadie son las medallas, de nadie más. Ellos han vencido sus propias carencias, un nulo desarrollo deportivo al que todos tendríamos que tener derecho en la edad temprana. Ellos vencieron a su destino, se negaron a claudicar en un país como el nuestro, donde el deporte como formación les vale madre.

Las becas y los apoyos deportivos han sido y siguen siendo una gran cueva de Alí Babá. Unos tienen estímulos económicos aún sin merecerlo y los que se lo han ganado son ignorados. El gobierno con premios, vendiendo casas de delincuentes o pidiendo prestado ha encontrado la forma para otorgar becas y así premiarlos, colgarse las medallas que les dan fotos y votos. Así ha sido antes, así es ahora.

Después de eso, será la historia de siempre. El próximo ciclo olímpico servirá para ver cuántos de estos héroes que lograron la gloria panamericana consiguen el clímax deportivo en Tokio. Y si se llegan a obtener entre nueve o 10, ya será una hazaña jamás lograda, porque ya ahí la historia es dramáticamente diferente. 

Pero el secreto está más allá de las medallas. Está en la construcción de las bases de una verdadera infraestructura deportiva en la edad temprana, integrado a la educación pública. Pero eso NO sucederá, pensar de esa manera, apostar por el trabajo a futuro, de generaciones futuras es un riesgo que NINGÚN político correrá, ellos seguirán apostando por la inmediatez, por el deportista que puede provocar la foto y el voto. 

Invertir en el deporte en la educación temprana, no da votos ni fotos. Si ellos NO pueden cosechar políticamente el fruto de lo invertido, no lo harán. Más fácil, seguir dando becas, premiando al que se niega a claudicar que planear el futuro para otras generaciones.

Lamentablemente, el futuro del deporte federado seguirá dependiendo de las familias y no de una estructura y modelo deportivo y educativo paralelo. El éxito deportivo del país para la obtención de medallas seguirá pasando más por una cadena de oración, que por la razón. 

Pero no nos preocupemos, mientras eso sucede, siempre tendremos a la Liga MX para 'preocuparnos'.

"La educación consiste en ayudar a un niño a llevar a la realidad sus aptitudes" Erich Fromm