En la era digital, cada momento se convierte en una oportunidad para compartir: el primer diente, los pasos tambaleantes, el disfraz del festival o la sonrisa por los Reyes Magos.
Sin embargo, lo que muchos padres ven como un acto inocente y tierno, puede convertirse en una amenaza real para la seguridad de sus hijas e hijos. Y tiene nombre: sharenting.

Este término, nacido de las palabras sharing (compartir) y parenting (paternidad), se refiere a la práctica de madres y padres que publican contenido sobre sus hijas e hijos en redes sociales. Una encuesta del Consejo de Derechos Humanos de la ONU reveló que el 80% de los menores en países desarrollados tienen huella digital antes de los dos años.
El lado oscuro de las fotos bonitas
El caso reciente del grupo de Facebook “La Princesa de Papá”, señalado como un espacio donde circulaban imágenes inapropiadas de menores, encendió las alarmas: más de 20 mil miembros compartiendo contenido que podría constituir pedofilia o pederastia. La Fiscalía de Nuevo León ya investiga, pero el daño está hecho.

Una sola foto o video puede derivar en algo más grave que likes: pornografía infantil, trata, deepfakes, suplantación de identidad o grooming. El riesgo no solo es digital: las y los menores pueden ser identificados en la calle por desconocidos o volverse blanco de burlas virales.
“Me sentí avergonzado”: lo que dicen las infancias
El Comisionado para la Infancia y la Juventud de Australia encuestó a niñas y niños entre 10 y 12 años. ¿El resultado? Muchos se sienten “avergonzados, ansiosos o traicionados” cuando sus padres publican imágenes suyas sin preguntarles. Dos de cada cinco dijeron que sus padres ni siquiera les piden permiso antes de subir fotos.

“Publicaciones aparentemente inofensivas pueden causar una angustia significativa. Lo que hace que las y los jóvenes se sientan frustrados o traicionados por sus padres”, advierte el informe.
¿Entonces nunca más fotos?
No se trata de nunca compartir, sino de hacerlo con conciencia y precaución. UNICEF y el CCYP recomiendan:
- No mostrar la ubicación ni dejar metadatos en las fotos.
- Pedir permiso a tus hijas e hijos antes de publicar (sí, aunque te digan que no).
- Evitar fotos embarazosas o donde salgan con poca ropa.
- Hablar con familiares y amigos sobre estos límites.
Porque si queremos enseñarles sobre privacidad, respeto y consentimiento, todo empieza en casa… y con lo que posteamos.





