A 84 días del Mundial 2026: El 'Gol imposible' de Cuauhtémoc Blanco contra Bélgica en Francia 1998
La primera vez nunca se olvida: el primer beso, la primera decepción, el primer amor, la primera pérdida y la primera vez en un estadio. Para toda una generación, el gol de Cuauhtémoc Blanco ante Bélgica en Francia 98 fue la primera vez que vimos a un mexicano volar.
El epicentro de las Galias fue escenario de la undécima participación de México en las Copas del Mundo de la FIFA. El equipo dirigido por Manuel Lapuente, quien tomó a la Selección de bomberazo tras construir un imperio llamado Necaxa, avanzó hacia Europa con la promesa de revolución.
Nombres como los de Duilio Davino, Pável Pardo, Braulio Luna, Francisco Palencia, Jesús Arellano y Cuauhtémoc Blanco irrumpieron en un experimentado grupo conformado por Jorge Campos, Claudio Suárez, Ramón Ramírez, Alberto García Aspe, Ricardo Peláez y Luis García.
Esa sinergia dio la que para muchos es la mejor participación de México en un Mundial. Y dentro de toda la evaluación, hubo un momento que quedará marcado para la eternidad: el gol de Cuauhtémoc a los Diablos Rojos.
El Mundial de los Millennials
Perdida entre los excesos de los 80 y la Generación Z, la mayor parte de la camada llamada Millennials vivió con Francia 98 su primer Mundial consciente.
La sombra de Estados Unidos 98 es muy difusa para la mayoría, pero los cilindros de una marca refresquera, las tarjetas coleccionables, la ola de espectaculares jerseys que hoy en día son añorados y la batucada de Ricky Martín con pinceladas de español, francés e inglés provocó el amor por la pelota en los ahora 'chavorrucos'.
México en Francia 1998
Las mañanas de aquel verano de 1998 fueron diferentes. Todo arrancó el 13 de junio, con un despertar fúrico de los verdes ante Corea del Sur. Tras ir abajo en el marcador desde el minuto 27, los de Lapuente arrasaron comandados por Ricardo Peláez y el Matador Hernández, el hombre de esa Copa.
Una semana más tarde, Bélgica tuvo en la lona a los aztecas con doblete de Marc Wilmots, pero como fue costumbre en la Fase de Grupos, México no se rindió.
Primero fue el capitán García Aspe de penalti al 55', catarsis que llegó cuatro años después de fallar ante Bulgaria en el Mundial de Estados Unidos 1994.
El gol: valentía y locura
Siete minutos después, el tiempo se detuvo con Cuauhtémoc en el aire. Una disputa en medio campo dejó el balón servido para el Cabrito Arellano, quien vio todo antes de que pasara y con la mano pidió a Blanco correr hacia la derecha.
Pero con los caminos cerrados, Jesús abrió hacia Ramón Ramírez. Imparable, el #7 rompió la banda izquierda y mandó un centro pasado hacia el área belga. Cuau no lo pensó y arrojado como siempre se lanzó hacia adelante con una estética surreal. El #11 acarició el Tricolore con la parte externa de su pierna mala, la izquierda, y en pleno vuelo rompió el silencio de Burdeos para el 2-2.
Los que vimos el gol a más de 10 mil kilómetros de distancia, en la vieja sala de la abuela, escuchamos en Televisa a Hugo Sánchez gritar de inmediato: "¡goooooool!". Hay muchas historias del Pentapichichi y sus impactantes goles aéreos, incluso se habla del tanto de Manuel Negrete en México 86, pero ese sábado 20 de junio de 1998, el gol del entonces necaxista fue una oda a la valentía y a la locura, es decir, a lo 'imposible',
La despedida de Francia
El jueves 25, en nuestro horario escolar, el Tri volvió a levantarse de un marcador adverso y empató de último minuto ante la poderosa Holanda, para cuatro días después caer -irónicamente en el único partido que no se inició perdiendo- en Octavos de Final ante Alemania.
Sí, el resultado fue el mismo al que estamos acostumbrados, pero la magia y el amor volaron desde Francia a México para enamorar a una generación, tal y como Cuauhtémoc Blanco -quien un día decidió manchar su legado- lo hizo es el Stade Parc Lescure.
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