Checo, a romper su mala racha en Montecarlo
CÉSAR HERRERA
En poco más de dos temporadas en Fórmula Uno, Sergio Pérez ha tenido destacadas demostraciones en algunas de las pistas más tradicionales del mundo, como Monza (Italia), Suzuka (Japón) o Montreal (Canadá). Pero en la más famosa, la más célebre, la del Principado, al mando de un F1, las cosas no han salido como Checo esperaba.
Pérez enfrenta este fin de semana el Gran Premio de Mónaco, sexta fecha de la temporada 2013 de la F1, con varios objetivos por delante, todos resumidos en la imperiosa necesidad de que, por fin, todo fluya sin incidentes.
Hace tres años, su extraordinaria victoria en Montecarlo, en la GP2 Series, demostró su capacidad para dominar el circuito callejero más importante del planeta; ahora, Checo busca saldar cuentas con su pésima fortuna en el Principado como piloto de la categoría reina.
Sergio protagonizó en 2011 uno de los momentos más dramáticos de la Fórmula Uno reciente, cuando su Sauber se despedazó, literalmente, en la protección de la chicana a la salida del túnel.
El accidente y salir ileso de éste hizo famoso —o al menos lo hizo conocido para quien no sabía de él— al entonces novato Pérez, quien se perdió ese año la oportunidad de correr su primer Gran Premio en Montecarlo.
Luego de 12 meses, el de Guadalajara regresó a Mónaco fortalecido por su podio en Malasia y por el gran estado de su Sauber.
Las cosas, sin embargo, se le complicaron de nuevo por un contacto con el venezolano Pastor Maldonado (Williams) en las prácticas, que dañó su monoplaza para la calificación, en la que tuvo de nueva cuenta un duro impacto.
Durante algunos días no estuvo claro si ese choque, ocurrido en la primera tanda de la sesión de calificación, había sido un error de manejo de Pérez o un yerro de Sauber, por no detectar la falla del monoplaza tras el incidente con Maldonado.
La tensión entre , y su equipo era enorme, pero el mexicano respondió con una poderosa demostración, yendo del fondo de la parrilla hasta el sitio 11, vuelta rápida incluida.
Este fin de semana, Pérez sigue en busca de maximizar el rendimiento de un McLaren deficiente, que aspira sólo a los puntos y no al podio, aunque, de nuevo, la prioridad debe ser superar al británico Jenson Button.
Aunque terminó detrás de su coequipero en España, Checo tiene en este momento mejor pulso que el campeón de la Fórmula Uno en 2009. La lucha, por el momento,es sólo contra él.
GUTI ESPERA MANTENER SU BUEN MOMENTO
Como un triunfo. Así definió Esteban Gutiérrez su demostración de hace un par de semanas en el Gran Premio de España, su mejor carrera como piloto de Fórmula Uno que, sin embargo, no le alcanzó para entrar en la zona de puntos. En Mónaco, este fin de semana, el mexicano de Sauber debe mantener el momento ascendente en su manejo.
El de Monterrey, vale decirlo, no tiene un monoplaza con las prestaciones necesarias para confiar en el Top 10 sobre las calles del Principado. Con la calificación como clave en Montecarlo, los pilotos de Sauber sumarán sólo con una dosis de buena fortuna, la que precisamente ha faltado a ‘Guti’ en la legendaria pista.
Más allá de los límites de su auto, Esteban debe mostrar constancia respecto a Barcelona.
Hace un par de años, en su primera aparición en Mónaco, en la GP2 Series, una falla en los pits evitó que Gutiérrez lograra puntos y, de paso, le quitó las opciones de conseguir la Pole Position de la prueba Sprint -vía la parrilla reversible-. La mala fortuna continuó un día más tarde, con una falla mecánica en su monoplaza que no le permitió arrancar.
Las cosas mejoraron poco en 2012. Con la presión a tope por lograr el primer triunfo de su campaña definitiva rumbo a F1, Esteban chocó y abandonó la Carrera 1, y aunque protagonizó una bravía remontada en la Carrera 2, Mónaco amplió el ‘bache’ de rendimiento que vivió ‘Guti’ el año pasado y que, a final de cuentas, le impidió conquistar la corona de la GP2.
El reto de Gutiérrez es doble: una prueba limpia, lejos de incidentes o ‘mala fortuna’ y, de paso, sostener el ritmo que en España le permitió vencer por primera vez en el año a su potente coequipero, el alemán Nico Hulkenberg.