Disciplinaria, el 'Virgilio Andrade' de Decio
Atrapada por sus miedos, acorralada por los intereses y aprisionada por su falta de independencia, así vive la Comisión Disciplinaria. Su titular, Eugenio Rivas, un muy buen tipo y excelente persona, NO tiene ninguna necesidad de soportar cada semana que su reputación se manche por todos los oscuros entornos que se inmiscuyen de manera directa en las decisiones que debería tomar con absoluta libertad e independencia, circunstancias que NO existen.
NO dar un paso de costado cada semana lo hace cómplice. No sé cuánto gane Eugenio Rivas, ni cuánto necesite la entrada de dinero que le signifique dirigir esa manchada Comisión que desde hace muchos años dejó de ser honoraria en TODOS los sentidos: por honor y por salarios. Pero lo que sí sé es que le llegó el tiempo de poner en una balanza si todo ello vale la pena; que su honradez esté en duda por millones de aficionados cada semana por decisiones que NO salen desde su escritorio. Dar la cara por decisiones de otros debe ser terrible y en gente de honor como Rivas es inadmisible.
La Comisión Disciplinaria es hoy por hoy lo que fue ‘Virgilio Andrade’ para el presidente Peña. Es pedir que los ‘patos le tiren a las escopetas’, y en un país como el nuestro es una utopía imaginar que un simple ‘empleado’ puede enjuiciar y castigar de manera implacable y sin prejuicios a su patrón. Esto es impensable hoy en la vida real en TODOS los ámbitos, lamentablemente.
En semanas anteriores hubo solicitudes y ruegos de clemencia que le llegaron al escritorio de Eugenio Rivas para TRASTOCAR lo MENOS posible los intereses de algunos dueños. Y en esa telaraña de solicitudes y tomas de decisiones se quedó atrapado; por quedar bien con unos se fue muy blando, mientras con otros, por mostrarse implacable, se pasó de severo. Las incongruencias se convirtieron en una bola de nieve enorme.
Cómo explicar que el ‘gargajo’ de Novaretti, mucho menos peligroso y dañino, se castigó con seis partidos, y para quien hizo pedazos una nariz -intencional o no-, como sucedió en el caso de Pereira a Fabbro, sólo haya ameritado dos.
Cómo creer que la directiva del Morelia NO inventó un ‘culpable’ para ajustarse al reglamento y evitar el veto. Mejor ‘pensar’ que Álvaro Dávila es casi como el director de la Scotland Yard, que en cuestión de horas -sin presentar video como evidencia- pudo investigar, detener y consignar a las autoridades al ‘culpable’ de aventar una caguama que estuvo a centímetros de dañar severamente a Sambueza. Eso fue un verdadero acto de fe.
Ese mismo acto de fe se hizo presente para creer a ciegas en las promesas del diputado -vaya inocencia- Fidel Kuri, de mejorar la seguridad en el Pirata Fuente y así reducir a un juego el veto, en lugar de los tres que la Comisión había acordado inicialmente. Los medios, los aficionados y las redes los hicieron pedazos por timoratos. Nunca imaginaron que tan sólo una semana después tendrían que volver a dar la cara para tomar decisiones que afectarían a personajes muy importantes.
Ante la presión y el conflicto de intereses, la Comisión Disciplinaria emuló a nuestros políticos, donde es una costumbre que para resolver los grandes problemas, tanto el Presidente, como los senadores y los diputados inventen una comisión para ‘investigar lo que ya está investigado’. Hoy lo repitieron, simplemente decidieron jugar al ‘Tío Lolo’ mientras los dueños -entre ellos- deciden cómo se ‘autocastigarán’. Por ello, Sambueza y Andrade están suspendidos ‘temporalmente’.
El asunto de Xolos y Pachuca, por la lesión que Orozco le provocó a Lozano y la agresión de Jara, NO pasó siquiera por la Disciplinaria. Todo se resolvió por la línea celular de Hank Rhon y Jesús Martínez Patiño. Fue una llamada corta y como en los pequeños choques automovilísticos decidieron que ‘cada quien su golpe’. Unos NO pedirían sanción para Orozco y los otros NO reclamarían la agresión de Franco Jara. Como eso lo permite el reglamento, todo quedó listo, ¿y la justicia?... la justicia que se joda. Curiosamente a la Comisión Disciplinaria ahora se le olvidó que con Pereira, de Chivas, actuó de oficio; es decir, sin protesta de por medio, y aquí les dio amnesia.
Hoy el asunto más complicado es el de Sambueza, no tanto el de Andrade. Cuando Chivas decidió protestar y solicitar la inhabilitación se olvidaron de un pequeño detalle: el afectado era el equipo de don Valentín Díez que está celebrando su Centenario y por ello invirtió en un fichaje ‘bomba’, como fue este jugador. Además, existe un detalle importante: cuando Chivas adquirió la carta de Brizuela acordó pagarla en mensualidades; los problemas legales entre Vergara y Angélica Fuentes se agudizaban en ese momento, los pagos por el Conejo se retrasaron casi siete meses y cuando se iba a meter el asunto a Controversias, una llamada entre Jorge y Valentín solucionó el problema que se arregló semanas después. Y dicen por ahí que: ‘favor con favor se paga’.
El reglamento estipula que puede haber arreglo entre los dueños. Me queda claro que Eugenio Rivas NO tendrá la decisión final; ¿ustedes creen que la Federación y la Disciplinaria se atreverán a aplicar TODO el rigor del reglamento, tal y como corresponde, al equipo de don Valentín, un personaje probo, influyente y bien querido por todos los dueños cuando se ha sido blandengue reglamentariamente para ayudar a personajes tan nefastos como el diputado Kuri Grajales? NO creo que se atrevan. Con razón o sin razón, habrá castigo, pero NO inhabilitación para Sambueza.
NO será una decisión de justicia, sino una compensación. ‘Todos coludos o todos rabones’, dice un refrán mexicano. Aquí la mayoría de esa Federación seguirá con la cola muy, muy larga. ¿O tú, Decio, qué opinas, de verdad #SientesTuLiga?