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El Azteca vuelve a latir: el Coloso de Santa Úrsula, un histórico del futbol mundial

Listo el Estadio Azteca para el juego entre México y Portugal.
El ahora llamado Estadio Banorte reabre sus puertas de cara a su tercera Copa del Mundo; esta es su historia

Y un día, el Coloso volverá a respirar futbol, sus luces se encenderán de nuevo y la gente caminará por sus pasillos, cual sangre fluyendo por las venas de un gigante que está listo para otra cita inmortal.

Después de casi dos años, una remodelación que fue cuestionada de principio a fin y de cambiar su nombre, el Estadio Azteca reabre sus puertas con el encuentro amistoso entre México y Portugal como punto de partida para la tercera Copa del Mundo en nuestro país.

El Banorte, pronto Ciudad de México, tendrá su primera prueba de cara al 11 de junio, cuando el Tri y su similar de Sudáfrica inauguren el Mundial 2026, la cita más ambiciosa a nivel de selecciones por parte de la FIFA.

Estadio Azteca en el Mundial de 1970 | MEXSPORT

Coloso de los Mundiales

El concepto 'Mundial' y el Azteca van de la mano. Inaugurado el 29 de mayo de 1966, el gigante del sur de la Ciudad de México nació pensado para albergar la Copa del Mundo de 1970. Y aunque por su césped rodó el balón olímpico de México 68, el mito ideado por Pedro Ramírez Vázquez y financiado por el Tigre, Emilio Azcárraga Milmo, se forjó al calor de la samba brasileña de Pelé y compañía.

Con toques rápidos, gambetas patrocinadas por las caderas cariocas y un 'Rei' en su mejor momento, Brasil aplastó a Italia con un 4-0 y levantó su tercera Copa Jules Rimet, la última que se entregó en la historia.

Igual que su base de piedra volcánica del Xitle, partidos como el México vs El Salvador, México vs Bélgica y el Partido del Siglo, Italia vs Alemania Federal, se volvieron parte esencial del Azteca.

Pelé festeja la coronación de Brasil en el Mundial de 1970 en el Estadio Azteca | AP

Los dueños del estadio

Tras el Mundial de México 70, América -propiedad de Azcárraga Milmo- estaba llamado a ser amo y señor del futbol mexicano. Sin embargo, desde Hidalgo llegó un equipo que nació grande: Cruz Azul.

En calidad de 'huésped', el equipo celeste se ganó el mote de La Máquina con una arrolladora década de los 70, con seis títulos, más uno cosechado en el cierre de los 60.

Pero como si de un switch se tratara, en cuanto terminó la temporada 1979-1980 Cruz Azul se apagó y el control de la Primera División cambió de equipo, mas no de estadio. Las Águilas volaron en cinco ocasiones en los 80, algo similar a lo vivido de 2013 a la fecha,

Diego Armando Maradona como campeón del mundo en el Estadio Azteca | MEXSPORT

La mano de D10s tocó al Coloso

El americanismo podrá hacer una mueca de desaprobación y aunque el Azteca es suyo, hubo un hombre que ascendió a los cielos en la Ciudad de México y fue lo más importante que el pasó al estadio en esa década.

Diego Armando Maradona, nacido en Fiorito, barrio igual de bravo que Santa Úrsula, fue ungido por los dioses de la pelota y reclamo su lugar en la mitología futbolística en el Mundial de México 86. El 10 vivió su propia guerra en el césped del Coloso y reclamó a América para los americanos.

A su paso quedaron sembrados los británicos en una poética revancha que cambió el puño de hierro por la Mano de Dios. Y por si la picardía latinoamericana no fuera suficiente, Diego se convirtió en un genio, en un barrilete cósmico y surcó el recinto de Coyoacán desde medio campo para el mejor gol de la historia.

Después venció a los belgas y terminó el trabajo -con los tobillos hinchados del viacrucis de patadas europeas- ante Alemania Federal para levantar la segunda Copa de su Argentina.

Álex Aguinaga y Manuel Lapuente con Necaxa | MEXSPORT

Fuerza Rayos

Tras el dominio de América y la aparición de Maradona en los 80, los 90 fueron tiempos de cambios, pero con un tinte clásico. Necaxa, equipo añejo, de minorías ilustradas, pero apegado al sufrimiento, resurgió como la brújula del futbol mexicano y le dio al Azteca dos coronas más que celebrar: en la 94-95 ante Cruz Azul y al año siguiente, frente al Celaya de Emilio Butragueño.

Los Rayos dominaron la década, con una corona más, en Guadalajara, y otro par de Finales disputadas, dejando un semilla que no germinó y terminó en una triste mudanza a Aguascalientes ya en este siglo, tal y como le pasó al Atlante, equipo gitano que también fue residente del Coloso, entre otras casas.

Así se ve la remodelación del Estadio Azteca | GINA SÁNCHEZ

Episodio III: Norteamérica 2026

Como México no hay dos... y como el Azteca, menos. Por tercera vez en su historia, el Coloso de Santa Úrsula recibirá una Copa del Mundo. La Selección Nacional despierta dudas, pero con el impulso de su casa, los latidos de su grada y un país volcado en apoyo, la meta es posible.