La filosofía de Efraín Juárez: Por qué no se puede vivir de un campeonato mundial Sub-17
Más que un entrenador. En su todavía corta carrera como DT, Efraín Juárez se ha caracterizado por siempre tener una mentalidad competitiva y ganadora, por lo que hoy a pesar de aún no levantar ningún trofeo con Pumas, el entrenador del Club Universidad Nacional busca transmitir sus glorias como futbolistas a las nuevas generaciones en Cantera.
LA MENTALIDAD DE UN CAMPEÓN DEL MUNDO
Efraín Juárez, integrante de la histórica selección mexicana que alcanzó la gloria en el Mundial Sub-17, declaró para El País sobre la mentalidad que define a su generación y cómo traslada ese ímpetu a su faceta como director técnico. Para el estratega, el éxito no es un estado permanente, sino un motor para la evolución constante que hoy intenta inculcar en sus dirigidos.
Juárez define a su grupo como la "generación de la realidad", recordando que, aunque desde la infancia soñaba con ver a México en una final ante potencias como Brasil, el verdadero aprendizaje llegó con el triunfo. El técnico destaca que la clave de su competitividad radica en no estancarse en los logros obtenidos, manteniendo un enfoque riguroso en el trabajo diario.
Respecto a su filosofía de vida y profesionalismo, el exfutbolista fue tajante al describir su proceso de pensamiento tras alcanzar la cima en el campeonato juvenil:
"Cuando pasó el campeonato juvenil y ganamos, mis papás me preguntaron: ‘¿Qué sigue?’ No podíamos vivir solo del sub 17. Se festeja en la noche y al otro día se debe pensar en el siguiente objetivo. Ahora que soy técnico y puedo decir que no vivo de lo bueno que se hizo, sino de lo siguiente. Con el pasado, sea bueno o malo, no puedes hacer absolutamente nada. Es cómo mejorar día a día sin importar el resultado".
Actualmente, Juárez aplica esta visión en los banquillos, priorizando el desarrollo progresivo sobre la nostalgia de sus días como jugador. Su gestión se basa en la premisa de que el apetito por el triunfo se transmite a través de la disciplina del presente, dejando claro que los trofeos del pasado no garantizan los éxitos del futuro si no existe una mejora continua.
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