Paul Delgadillo rompe el silencio y 'culpa' a Cruz Azul sobre la Final de 2013
A más de una década de una de las finales más dramáticas en la historia del fútbol mexicano, el exárbitro Paul Delgadillo ha vuelto a poner el dedo en la llaga y ha abierto de nueva cuenta una herida que aún duele en Cruz Azul.
REVIVE LA FINAL DEL 2013
En una reciente participación en el podcast Capital Financiero, conducido por el exfutbolista Oswaldo Alanís, el excolegiado analizó los sucesos del 26 de mayo de 2013, donde el Club América remontó de forma heroica ante La Máquina que parecía tener el título en la bolsa.
Si bien Delgadillo ha reconocido en el pasado que hubo fallas en su arbitraje —específicamente en jugadas que pudieron cambiar el rumbo del encuentro—, en esta ocasión enfatizó que la responsabilidad del resultado recae mayoritariamente en el desempeño de los jugadores celestes dentro de la cancha.
Durante la entrevista, Delgadillo fue contundente al señalar que el arbitraje es solo una pieza del engranaje de un partido y que los errores propios de La Máquina fueron los que finalmente dictaron su destino.
“Ha sido un tema polémico de muchos años, por las decisiones que se tomaron, o alguna que no tomé y que fue equivocada y que luego lo declaré, que me había equivocado, pero un partido se genera por error y acierto de todos los integrantes del juego”.
DELGADILLO CULPA AL PROPIO CRUZ AZUL
El exárbitro recordó que las circunstancias del encuentro favorecían ampliamente a la escuadra cementera, que jugaba con superioridad numérica tras la expulsión temprana de Jesús Molina.
Para Delgadillo, el enfoque mediático se ha centrado demasiado en el silbato y poco en la falta de contundencia de Cruz Azul para cerrar un partido que ganaban por dos goles en el marcador global hasta el minuto 88.
“Cruz Azul tuvo oportunidades y las desaprovechó, tenía un hombre de más, pero Cruz Azul tuvo forma de amarrar el partido”.
Con estas declaraciones, el exsilbante busca cerrar un capítulo que lo ha perseguido durante años, devolviendo el análisis a lo estrictamente deportivo y a la gestión emocional y técnica que el equipo de la Noria no supo manejar en los minutos finales de aquella lluviosa noche en el Estadio Azteca.