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Sócrates: Democracia Corinthiana

Sócrates, ante Francia | AFP
El talento del brasileño no solo estuvo con su extraordinaria pegada, sino con su mentalidad progresista

El futbol es un reflejo de la sociedad, la política, la cultura, religión, economía y hasta la vida misma de un país. Aquellos que obvian al balompié en la identidad de una nación, son los mismos que ahora quieren dar cátedra de táctica, cuando el deporte es más que lo que ocurre dentro del césped, sino todo lo que lo rodea.

Las luchas sociales han estado dentro y fuera del terreno de juego desde los principios del mismo, pero para el siguiente relato nos trasladaremos a Brasil, específicamente en Belém de Pará. El 19 de febrero de 1954, Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira abrió los ojos, los mismos que observaron anonadados todo lo que ocurría a su alrededor.

Sócrates, ante Francia | AFP

Pese a que la razón del nombre es conocida por todos, no es un mal momento para recordar que su padre fue un amante empedernido de la lectura, quien se encontraba leyendo la República de Platón antes de su nacimiento. Sus hermanos también fueron bautizados con nombres históricos: Sófocles y Sóstenes.

El joven Sócrates y su familia salieron de Belém de Pará con destino a Sao Paulo, lugar donde Sócrates tocó una pelota. Eso dicen los relatos oficiales, sin embargo, la mayoría de los niños brasileños -por no decir todos- nacieron dando patadas y con un balón pegado, pero lo que dejó a todos incrédulos fue después la capacidad social de nuestro protagonista.

Sócrates | Captura de pantalla

Comienza la lucha

El 31 de marzo de 1964, militares brasileños realizaron un golpe de estado en contra del presidente João Goulart, encabezados por Humberto de Alencar Castelo Branco. La política del entonces mandatario, con tintes socialistas, no fue bien recibida por varias figuras milicianas del país amazónico; ni por otras naciones extranjeras.

Con tan solo 10 años, Sócrates presenció un crimen, uno de esos con los que los lectores y letrados tienen pesadillas: sus padres quemaron parte de su biblioteca. Al tener algunos escritos socialistas, los progenitores del brasileño tuvieron miedo de alguna reprenda, razón suficiente para realizar dicho acto.

Ese momento marcó para siempre a Sócrates, quien siempre llevó de la mano los estudios con la pelota. Además de ser un placer, eso fue una de las condiciones que le puso su padre para poder ser futbolistas: contar con una carrera universitaria; el histórico capitán de Brasil en 1982 se graduó como médico de la Universidad de São Paulo en 1978.

Sócrates | AFP

Con luchas sociales

La otra condición que su padre le puso fue siempre estar junto a las causas sociales, razón por la que, cuando entró al Sport Club Corinthians Paulista, se convirtió en un estandarte futbolístico y político. 

En 1982, Vicente Matheus dejó su cargo del club paulista; su sucesor fue Waldemar Pires, quien a su vez designó como administrador deportivo a Adílson Monteiro Alves, un sociólogo con una ferviente pasión al balompié. Dicho movimiento fue de suma importancia, pues Adílson, un lector empedernido, se hizo rápidamente amigo del ‘Doctor’ -apodo de Sócrates-.

Ambos llegaron a una conclusión común: el autoritarismo estaba matando al futbol -sin mencionar a la política-. A ese pensamiento se le unieron diversas figuras del Corinthians, tales como: Wladimir Rodrigues dos Santos, el lateral Zenon de Souza Farias, el delantero Wálter Casagrande.

Todos ellos comenzaron a reunirse y comentar que todos los miembros de un equipo tenían las mismas oportunidades de votar en la designación de los altos mandos, y no solo los directivos. Y por todos los miembros de un club no solo se referían a jugadores y entrenadores, sino también desde el personal de intendencia hasta el directivo con mayor acciones.

En la primera reunión establecieron dichos términos, por lo que después se lo conocería a ese movimiento como: "Democracia Corinthiana", un antes y un después en el balompié brasileño. A través del movimiento se buscó que el poder ya no estuviese centralizado.