La rivalidad más antigua de la NFL sumó un capítulo de absoluta mofa este domingo. Tras la victoria de los Chicago Bears 31-27 sobre los Green Bay Packers en la ronda de Comodines, los jugadores de la "Ciudad de los Vientos" no se conformaron con el resultado y lanzaron una burla directa al corazón de la identidad de los Packers.

El "rallador de queso" hace su aparición
Al finalizar el encuentro, varios jugadores de los Bears, encabezados por el novato Caleb Williams, fueron vistos celebrando en el campo y en los vestidores portando sombreros con forma de rallador de queso. El accesorio es una parodia directa de los tradicionales "Cheeseheads" (cabeza de queso) que los aficionados de los Packers han usado con orgullo por décadas.
La imagen que más dolió en Green Bay fue la de los defensas de Chicago haciendo el gesto de "rallar" a sus oponentes mientras festejaban con la afición que hizo el viaje.
Da Bears are really ENJOYING this win 🧀 pic.twitter.com/aRTtIwb9kb
— NFL on Prime Video (@NFLonPrime) January 11, 2026
Una mofa que se volvió tradición en la temporada
Lo que más caló en el vestidor de los "Cabeza de Queso" es que esta no fue una ocurrencia de momento. Los Bears han utilizado este recurso de manera sistemática durante la temporada cada vez que han logrado imponerse o generar ventaja sobre sus rivales de división.
En enfrentamientos previos de la fase regular, ya se habían visto estos ralladores en las laterales de los Bears, lo que demuestra que la burla estaba planeada como parte de un cambio de narrativa en la rivalidad.
Caleb Williams fue captado por las cámaras rebando un trozo de queso real en el centro del campo en medio de una entrevista postpartido, sellando lo que parece ser un cambio de guardia en el Norte de la NFC.

El fin de una hegemonía
Con este resultado y la posterior mofa, los Bears no solo avanzan en la postemporada, sino que envían un mensaje claro: el respeto por la tradición de Green Bay se ha perdido. La imagen de los ralladores amarillos se ha vuelto viral en redes sociales, sirviendo como el recordatorio definitivo de una noche donde los Packers no solo perdieron el partido, sino también el orgullo frente a su más grande enemigo.





