opinion.carlos-ponce.los-cambios-que-no-llegaran-al-nido
Opinión

Carlos Ponce de León

Director de RÉCORD, experto en futbol nacional e internacional. En su columna tendrás un análisis veraz y oportuno.

Los cambios que no llegarán al Nido

2020-11-30 | CARLOS PONCE DE LEÓN
Comparte en:

Justicia, drama y grandeza. Lo repartió el nuevo formato para definir al campeón. Falta espectáculo, aunque hubo algo. Aquellas críticas que crearon los más temerosos del retorno del Repechaje se fueron directo al bote de la basura. Al Final, sólo falló América para tener a los cuatro mejores del torneo, tendencia que priva regularmente en la Liguilla. El campeón del Guard1anes 2020 no tendrá cuestionamientos.

El Guadalajara es el que encara Semifinales sin el cartel de ‘favorito’, pero es en lo deportivo, pues para un grande como el Rebaño ese estatus debe ser natural, no se quita. Será Vucetich, como lo fue en el Clásico de Cuartos, la clave para inclinar la balanza ante León. Sin embargo, debo apostar por La Fiera y el triunfo de su futbol espectacular. Del otro lado, qué clase de enfrentamiento: Pumas sigue callando a quienes dudamos de ellos, incluso Lillini ya advirtió que la Final es su destino; sin embargo, quedó a deber en su serie contra Pachuca, que sin un ‘9’ explosivo sacó a relucir la fortuna con la que navega Universidad. Cruz Azul despertó a lo grande, su necesidad histórica de La Novena abonará a que resuelva la Semi. Voy con La Máquina.

Así, me fallaron Tigres y las Águilas en el pronóstico que lancé desde el inicio del certamen. Y no es sorpresivo, en ambos clubes es necesario un cambio: en el Norte, de mentalidad, en el Centro, de quienes administran su estructura.

LA LIMPIA Y RENOVACIÓN ES INVIABLE

Fue sintomático tras la eliminación a manos del Rebaño: la frustración del americanismo pidió la cabeza del Piojo Herrera, producto de la calentura inmediata por caer por primera ocasión en Cuartos de Final ante el eterno rival y que no se alcanzaran las Semifinales con el entrenador que siempre lo había conseguido. Es la respuesta automática, la fácil, sin embargo, no es la adecuada.

Herrera no es el único culpable. Ni siquiera es el principal responsable del fracaso de las Águilas. Aún con el dolor de la eliminación, pero con el criterio ya menos nublado que el sábado por la noche, estoy convencido que la afición azulcrema coincidirá: el equipo está terriblemente armado, los últimos refuerzos están a años luz de los que llegaron torneos anteriores y terminaron vendidos a Europa, y tampoco aparece el relevo juvenil con talento suficiente para empezar soportar un poco de la carga.

Además, los de Coapa sufrieron más ausencias por lesiones que el promedio en Liga MX, y aunque no es claro el origen del problema, sí aparecen como respuesta lógica la preparación física del equipo y las condiciones de la cancha del Azteca, otros rubros que no corresponden directamente al Piojo.

El enojo de la afición, así como el de Emilio Azcárraga, no debe centrarse en su entrenador, aunque es en parte responsable, hoy es claro que el dilema está más arriba: en la falta de capacidad de la directiva encabezada por Santiago Baños; ni siquiera es Joaquín Balcárcel, el enlace ejecutivo entre el patrón y el club. En Coapa terminaron por hacer limpia en todos los departamentos, removieron a elementos que fueron clave para forjar las últimas épocas ganadoras, quienes arribaron en tiempos de Yon de Luisa, desde lo deportivo hasta lo comercial, de fuerzas básicas a inteligencia deportiva, encargados de detección de talento foráneo y otras funciones vitales. Se falló para sustituirlos. Perdieron talento. Los resultados saltan a la vista.

En la plática que Azcárraga tendrá con Balcárcel, Baños y Herrera vendrán análisis y toma de decisiones; sin embargo, el americanismo debe prepararse: las condiciones actuales no dan para grandes cambios, especialmente en el plantel, aunque se requieran ajustes importantes. Los refuerzos que quedaron a deber y los lesionados que no aportan seguirán si no aparece algún equipo incauto que quiera llevárselos, porque la inversión en ‘bombazos’ es cosa del pasado.