La UNAM aceptó que Cruz Azul jugara en el majestuoso Estadio Olímpico para 2025 a cambio de un jugoso ingreso que no existía en las arcas de Rectoría que se transformaría en recursos para nuestra Máxima Casa de Estudios. Sin embargo, cuando La Máquina solicitó la renta por un torneo más, la universidad tardó tres meses en contestarles y lo decidió hacer tres días antes del inicio del Clausura, los rechazó. Ganó millones, pero el rencor que acumuló Pumas por el éxito celeste parece prevalecer, aunque afecte a la Liga MX.
¿CUÁNTO GANÓ LA UNIVERSIDAD CON CRUZ AZUL?
La Universidad estaba feliz con el tremendo ingreso extra que les generó La Máquina, que ocupó el estadio Olímpico 68 por dos torneos, el Clausura y Apertura de 2025. La UNAM hizo tremendo negocio: ganó por la renta, que aumentaba por más partidos disputados, por las ventas de esquilmos, por un porcentaje que se quedó de las taquillas celestes y hasta por los estacionamientos. Además de los partidos de fase regular de ambos torneos, incluyó las dos Liguillas y los duelos de Concacaf, que disputaron hasta la gran Final. El rendimiento no lo imaginó la UNAM.
Cruz Azul llegó para multiplicar la actividad en el inmueble de Insurgentes Sur y por tanto, las ganancias del estadio. En el periodo de hospedaje cementero dejó extraordinarios dividendos a la Máxima Casa de estudios de nuestro país: más de 100 millones de pesos por el año que jugaron en el Olímpico.
…EL QUE PERDIÓ FUE PUMAS
Al mismo tiempo, creció la presión sobre Pumas, que sumido en la crisis deportiva, sin Fiesta Grande, mucho menos títulos, el éxito ajeno en la casa auriazul alimentó el rencor en Cantera. De los mejores resultados deportivos de La Máquina en CU, hubo dos claros eventos en el Olímpico que estallaron la ira de la directiva felina: que el equipo celeste implantó el récord de invicto y, especialmente, que conquistó un título de Concacaf en la cancha frente a Rectoría.
UN FALLECIDO EN LA UNAM Y UNA LESIÓN DESPUÉS
Rodrigo Mondragón, aficionado de Cruz Azul que asistió al Olímpico a apoyar a su equipo, tuvo un enfrentamiento con elementos de seguridad de la UNAM y falleció. De acuerdo con amigos y familiares, agentes de Protección Civil de la universidad lo detuvieron y golpearon violentamente, lo que habría ocasionado su fallecimiento. Las autoridades aseguran que “sufrió un desvanecimiento”. La fractura entre ambas aficiones y equipos era irreparable.
Por la fractura que le provocó Coco Carrasquilla a Kevin Mier, que hizo que el portero de Cruz Azul se perdiera el torneo pasado y la mitad del actual, La Máquina no solicitó la inhabilitación del panameño de Pumas, para no entorpecer las relaciones a falta de respuesta de la UNAM para jugar en CU otro torneo. Pero no sirvió.
¿PORQUÉ RECHAZARLOS HASTA EL INICIO DEL CLAUSURA?
Como el Estadio Azteca prolongó su retorno, Cruz Azul ingresó la solicitud a la UNAM de quedarse un torneo más en el Olímpico desde el 17 de octubre del año pasado. La Universidad tardó 82 días en dar su respuesta: “Por compromisos del recinto”. Pretextos. Decidió mandar un documento oficial a tres días del inicio del Clausura 2026.
La Liga MX sabe de los tiempos. La FMF sabe de los tiempos. Cruz Azul debe encontrar ahora una opción urgente para jugar el torneo local, así como para la Concacaf. Todo apunta a que el Estadio Azul revivirá. Pero de nuevo, nuestro futbol debe moverse al calor de las emociones, de la envidia que provocó el éxcito celeste en Pumas, que a pesar de las ganancias de la UNAM, ahora se debe comer otro capricho. Por mi raza hablará mi espíritu.




