El beisbol femenil mexicano acaba de dar un golpe de éxito. La Confederación Mundial de Beisbol y Softbol (WBSC) actualizó su ranking mundial y la Selección Mexicana Femenil de Beisbol aparece en el cuarto lugar del mundo con 746 puntos, escalando posiciones y reafirmando que México ya es parte de la élite internacional.
No es un dato menor, estar en el Top 4 significa competir de tú a tú con potencias históricas y hacerlo con resultados, no con promesas. El ascenso refleja un trabajo sostenido, una generación comprometida y un equipo que ha aprendido a jugar con carácter en escenarios donde cada out cuenta.
Este lugar en el ranking es consecuencia directa de actuaciones sólidas en torneos internacionales recientes, donde México no sólo avanzó rondas, sino que se subió al podio y sumó puntos clave frente a rivales de peso. Hoy, la selección femenil es la mejor posicionada de América Latina, un logro que habla del crecimiento real del beisbol femenil en el país.
Las cifras respaldan el momento. México ha construido un equipo balanceado, con pitcheo que compite, bateo oportuno y una defensa cada vez más sólida. En los últimos torneos continentales, el equipo mostró consistencia ofensiva, dominio desde la lomita y capacidad para cerrar partidos apretados, factores que marcan la diferencia a nivel mundial.
Pero este cuarto lugar no solo se mide en puntos, se mide en contexto. Durante años, el beisbol femenil mexicano avanzó lejos de los reflectores, con poco apoyo y escasa visibilidad. Hoy, el ranking lo pone donde merece estar: en la conversación global. Ya no es sorpresa, es constancia.
Además, esta posición abre la puerta a nuevos retos. México llega a los próximos campeonatos internacionales no como invitado, sino como contendiente. Cada juego será una oportunidad para seguir sumando, pero también para consolidar una identidad que combina talento, disciplina y una mentalidad ganadora que se ha ido formando con el tiempo.
Este logro también tiene un valor simbólico enorme. Para las niñas que hoy toman un bat por primera vez, para las jóvenes que entrenan sin cámaras, para quienes sueñan con portar el jersey nacional. Ver a México en el Top 4 del mundo confirma que el camino existe y que el esfuerzo tiene recompensa.
El mensaje es claro: cuando hay estructura, continuidad y confianza en el talento femenino, los resultados llegan. El béisbol femenil mexicano no está tocando techo; está tomando impulso.
¡Abramos cancha!




