EFE | SEVILLA
El Real Madrid demostró que también sabe sufrir para ganar los partidos y ante el Real Betis logró una trabajada victoria por 2-3 que le hace sumar la victoria número once como visitante y la décima consecutiva, nuevo récord en este apartado en una misma temporada, para un equipo que camina firme hacia el título.
La formación sevillana fue un digno rival para el Real Madrid y siempre luchó por no irse de vacío del partido, pero el desgaste físico hizo mella en el tramo final y también la gran pegada del adversario.
El equipo del portugués José Mourinho llegó a Sevilla con unas estadísticas de miedo, líder indiscutible con 13 puntos de ventaja sobre su máximo rival, el Barcelona, que el domingo disputará su partido frente al Racing, y con nueve victorias consecutivas como visitante, pero se encontró a un rival con mucho desparpajo que le jugó de igual a igual desde el pitido inicial.
La fuerza bética en el comienzo, con la ayuda de una animosa grada que casi llenó el Benito Villamarín, le valió al equipo de Pepe Mel para contrarrestar la calidad del adversario.
La intensidad de Betis, que abrió el marcador al minuto nueve por conducto de Molina, no pudo impedir que a los 25 minutos sí llegara un balón del alemán Mesut Özil a Higuaín entre la adelantada línea defensiva local y que el argentino, tras una gran galopada, se sacara un remate imposible para el portero Fabricio Agosto.
El Betis, de ahí hasta el descanso, lejos de desconcentrarse por el gol encajado, mantuvo las ganas de ir hacia la portería de Casillas.
Arrancó el partido en la segunda parte sin tregua, porque Ronaldo, prácticamente inédito en la primera mitad, se aprovechó de un pase en semifallo del brasileño Marcelo Vieira para batir a Fabricio dentro del área chica, pero la indecisión llegó a renglón seguido al área visitante y fue el ecuatoriano Jefferson Montero el que marcó el segundo tanto bético y su primero con la camiseta verdiblanca.
El partido se mantuvo vibrante y llegaron buenas intervenciones de los porteros, primero una doble de Casillas y poco después otra de Fabricio, también un posible penalti en el área madridista por manos de Xabi Alonso y una sensación de que los de Mourinho le cogieron asco al choque ante un incansable rival que iba a por todas, pero otra vez Ronaldo no perdonó cuando le llegó el balón y consiguió el tercero de su equipo en el mejor momento para los suyos.
Los visitantes, con los refresco de Granero y Callejón y también con el desgaste físico del rival, sí controló la fase final del encuentro aunque siempre con la incertidumbre del corto resultado.
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